Dionisio entre notas musicales. Siete recomendaciones clásicas

Por: Salvador Oliman Méndez

A lo largo de la historia diferentes compositores han hecho uso de los efectos de bebidas embriagantes para desatar sus pasiones y a partir de ese momento eufórico escribir las más bellas piezas musicales. Algunos filmes recurren a estas obras, para incrementar el efecto de algunas escenas. Es por la relevancia que adquiere este tema que recuperamos y compartimos con ustedes algunas de ellas: interpretaciones de Beethoven, Verdi, Milnes, Debussy o Monteverdi.

¡Esperamos que las disfruten!


En el siguiente vídeo podemos disfrutar de la sinfonía n. 6 Pastorale de Beethoven con la animación de Wald Disney, donde hace alusión al Dionisio, Dios del vino. Cuando se encuentra ensordecido por los efectos del vino persigue a las cabrias, mitad cabras y mitad mujeres, quienes huyen de él al mismo tiempo que lo hacen un objeto de su diversión.

La opera Rigoleto, compuesta por Verdi, en el aria de “la donna e mobile” El duque de Mantua, quien es un seductor y disfruta de enamorar a las mujeres, a pesar de su compromiso con la hija de Rigoletto declara su amor a Madalena, quien es una mujer de la vida galante. En esta pieza realiza una comparación entre el vino y la mujer.

En la Traviata, obra basada en la novela La Dama de las Camelias, escrita por Alejandro Dumas, en el aria del Brindis, la gente del pueblo se reúne en la taberna a brindar y celebrar con vino.

Sherril Milnes en La faniciulla del west da vida a un hombre que acude a la taberna, pasado de copas, a contarle con detalle a la tabernera las penas que le embargan y mortifican la vida.

Un arte que combina la música con la danza como forma de expresión de emociones y sentimientos, el ballet, también se hace alusión al vino. Tomado de la obra de Claude Debussy podemos apreciar L´apres-midi de une Fauno

El compositor Monteverdi, en su obra Madrigals, el vino es usado con un fin ceremonial, para exaltar los sentidos, durante un ritual.

En la película Dumbo (Walt Disney, 1941) destaca los temores de un joven al sentir por primera vez los efectos al ingerir champagne. Presenta una distorsión de la realidad donde sus temores crecen, se multiplican y toman poder ante el pequeño elefante, al quedar bloqueada su parte racional su naturaleza se expresa libremente y en su caso descubre una cualidad única, en las personas al quedar desinhibidos pueden aparecer distintos rasgos de su personalidad que habitualmente están ocultos. La escena es acompañada por la canción Pink Elephants on Parade, que es interpretada por Mel Blanc, Thurl Ravenscroft and The Sportsmen.

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