El alcohol y la lucha libre

Texto y fotos por: Eduardo de Mendoza*

El alcohol, hablando de su empleo para la fabricación de licores, siempre ha estado peleado con los deportes, pero no solo el alcohol, cualquier tipo de sustancia dañina para la salud de las personas, sin embargo, esta bebida es la de mayor accesibilidad para el público y por ello es la de mayor circulación ya sea en cerveza, en tequila, en vodka, etc.
La lucha libre es un deporte cien por ciento popular, disciplina que nace en los barrios ahora bien, si se analizan los elementos que rodean a la población de los barrios más populares de la ciudad podremos destacar tres:
– El colorido lenguaje y la jerga popular
– La fama delictiva (desgraciadamente)
– El abasto de sustancias entre la gente
Centraremos la atención en el último punto, las drogas siempre serán más difíciles de conseguir, aún en los barrios, pero el alcohol es algo que se puede encontrar en cada esquina, ya sea en una tienda o en un bar. Los costos van desde los quince hasta los cincuenta pesos, algo demasiado accesible para el público originando que casi cualquier persona pueda adquirirlo. En los barrios también se encuentras los gimnasios en donde la amistad de quienes practican ahí, se ve reforzada por una copita.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Pero ¿Qué sucede cuando el deporte y el alcohol se mezclan? Sucede algo muy similar a lo que pasaría si pones fuego sobre pólvora, el resultado seguramente no será nada bueno.
El luchador tiene todo el derecho de divertirse, de brindar y de festejar lo que quiera, pues recordemos que detrás de cada máscara hay un ser humano como cualquiera, sin embrago la ética profesional prohíbe, en teoría, que un luchador, por el riesgo que implican los movimientos, no ingerir ningún tipo de bebida embriagante ni antes, ni durante pero si probablemente después.

Imaginemos un luchador ebrio, mareado tan solo en su caminar al llegar al ring, y al desarrollarse las acciones en el cuadrilátero los errores comienzan a suceder, uno tras otro y empeorando cada vez más, al rebotar en cuerdas lo hace mal, y cuando prepare un lance fuera del ring seguramente la caída será fatal. El luchador no solo pone en riesgo su vida, sino también la de su contrincante y hasta la del público, con un movimiento mal ejecutado o una llave mal aplicada podría quedar paralitico, se terminaría la carrera soñada, también se perdería la oportunidad de trascender en el deporte, se convertiría en un luchador que alguien conoció una vez y ya.
La cantidad de problemas que sucederían si se mezcla la lucha y el alcohol son de gran calibre, que traería consigo consecuencias, no solo para el luchador, también para la empresa la cual pertenece, pero más importante aún, para el deporte mismo.
Los medios de comunicación tienen una responsabilidad muy grande ante su audiencia, todo lo que transmiten debe ser verídico, y claro, contenido de calidad; un medio jamás transmitirá un evento con decadencia, por ello es que nunca podría transmitir una función de lucha si ésta no es de calidad.
Para que una nota venda requiere de un detonante y claro la polémica está en primer lugar; un medio puede olvidarse durante meses o años de la lucha libre, nunca publicar un resultado o cartelera, pero sí el mundo del pancracio se ve envuelto en problemas que no tienen que ver directamente con el deporte, seguramente dicho medio le dará un espacio. Con testimonio de Javier Rojas:
La única vez que hubo un súper encabezado en la Voz de Puebla mencionando la lucha libre fue un viernes por la tarde, unos compañeros luchadores saliendo de entrenar se fueron a Los Sapos, porque la lucha ha sido así, es deporte pero no está peleado con la cerveza, entonces se fueron a los sapos, sobre la 4 Sur un Restaurante Bar que se llamó El Taquito, estaba entre la 5 y 7 Oriente, iban encabezados por El Gorila Osorio, pero llegan unos mariachis y los quisieran bacilar como los vieron que estaban pisteando, pero los luchadores les dieron una bailada de caricatura a los mariachis, les rompieron las guitarras en las cabezas, entonces en la Voz de Puebla saca un encabezado al día siguiente que decía ¡Y los Mariachis callaron!, no pasó a mayores, todo se arregló con una multa en el Ministerio Publico, pero que yo me acuerde es el único encabezado grande que ha salido en los medios, a lo largo de tantos años.
Un caso verídico donde luchadores y alcohol estuvieron involucrados con un resultado nada bueno.
Los gladiadores deberían de tener más responsabilidad a la hora de trabajar, pues un luchador se hace a base de la aceptación del público, es la gente quien disfruta de una gran lucha, son ellos quienes pagan un boleto para ver un espectáculo, al luchador no le queda más que entregarse en el ring, dar una lucha de calidad, el problema surge cuando un luchador no piensa en su público, prefiere dedicarse a sí mismo todo, toma y toma para dar una lucha decadente, toma poniendo en riesgo la reputación del deporte espectáculo.
Han existido casos en que un luchador sube a luchar en estado de ebriedad, ingenuamente cree que la gente no se dará cuenta, pero basta una mínima falla en sus movimientos para que el deporte inicie el duro camino hacia el descenso. Respeto al deporte, respeto a la máscara, pero más importante, respeto hacia el público.


*Locutor/Colaborador en Oro deportes. Redactor en Oro Noticias. Facebook – Eduardo de Mendoza Instagram – galiotemendoza Twitter – @GalioteMendoza

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s