Erotismo y vida cotidiana

Por: José Luis Sánchez y Cuéllar*

Amar la sexualidad es amar la vida, la veneración de la creación de la vida,
 afirmación del triunfo de la vida sobre la muerte
Nietzsche

Hablar de sexualidad puede ser complicado, pero  aún más si  se trata de  variantes de la conducta sexual, es decir; de las Parafilias. Son muchos los que las  llevan o llevamos a cabo, solo que al clasificarlas  de esta manera, hace que cualquiera se pueda escandalizar. También debemos  ser claros  que  llevarlas a cabo puede ser desde la manera más sutil hasta versiones más severas, entendiendo que si ejercerlas nos impide relacionarnos, afecta nuestro entorno o nuestras relaciones, es momento de tomar cartas en el asunto.
Parte de esta participación, más que una clasificación con términos que Wikipedia pudiera aclarar, la intención es  entender ¿Por qué  surgieron? ¿Cuál es el origen?  este artículo tiene como finalidad  que a partir del respeto podamos comprender,  que solo son “variantes de la conducta sexual” y  que cualquiera  puede llevarlas a cabo aún sin darse cuenta.

Foto: Fabian Hernández
Foto: Fabian Hernández

Alguna vez en algún encuentro pasional, nos hemos dejado llevar, hemos podido entregarnos sin restricción, ese encuentro jadeante, vigoroso que a cualquiera podría hacer perder la razón  por un minuto de gozo pleno, ese momento en que veo como mi pareja lo disfruta, como gime, como se entrega y disfruta, cuando recorro su cuerpo y la tomo con fuerza, la beso con pasión, la acaricio y sin intención aparente podría hacerle un chupetón, y ella en esa capacidad de entrega puede transformar en placer el dolor (masoquismo), y yo al sentirlo puedo tomar su cuerpo como mío, besándola, tomándola del cabello, infringiendo un poco de dolor, y ella entre esos gemidos de placer que hasta se podrían llegar a confundir con suplica hace que el encuentro me parezca apasionante, (sadismos) ella sabe como hacerlo, sabe como provocarme.
Desde que llegué a su encuentro, con su atuendo provocativo. Celebro el momento en que compró esa lencería, vestida así hace que no pueda contener mi erección, y es cuando veo el poder que tiene sobre mi y sobre mi cuerpo (fetichismo), me hace sentir orgulloso de su cuerpo, de su capacidad de seducción, de como puede entregarse; sé que de este encuentro mis vecinos son testigos, no hay forma de ser discretos en esta situación… y no lo quiero ser (exhibicionismo), esta forma de entregarnos, compartir sudor, saliva  y esa sensación de querer hacer del baño, sonaría muy vulgar decir que tengo ganas de orinar, pero ella no encuentra restricción, pues sabe que también es un fluido que es parte de mi (urofilia) como mis besos y caricias, como esas gotas de sudor que caen sobre ella y muy en el fondo siento como si fuera su dueño.
Logro ver sus formas.. fuertes , seductoras, felinas, sin pudor, y ahora entiendo por que la posición de cuatro puntos le llaman de perro,  recuerdo como mi amigo el ranchero veía con cierta excitación a sus yeguas (zoofilia), una mezcla de formas y de bestialismo, sabiendo que muy en el fondo se puede tener aunque sea por un momento el control de tanta fuerza.
Al terminar el encuentro la veo caminar al baño, no hay escena más seductora que ver a una mujer de espaldas desnuda caminando, la veo como se detiene en el espejo, viendo con detenimiento su cuerpo, ese mismo que me hace perder la razón.
Y así, sigiloso procuro  no hacer ruido y ver con calma sus movimientos, sus gestos, se me hace enigmática… no logro descifrarla, pero me complace verla en su profunda intimidad (voyerismo)
Al despedirnos me queda una sensación de vacío, pero no me preocupo, pues tiene esa picardía para provocarme en la siguiente llamada telefónica, hacer una descripción minuciosa y detallada del encuentro, recordando las escenas y las sensaciones.
Se que habrá  otro momento, aunque sea en una llamada para así poder repetir nuestro placer (sexting).

El recordar éste como muchos encuentros más, me hace entender a las personas que practican las diferentes parafilias y explicarme por qué  yo mismo he  llegado a realizarlas.
No pretendo ofender a nadie, intento decir que estas personas saben que es mucho mayor la sensación y el placer que hay, sin embargo cualquiera de nosotros podríamos llegar a encontrar gozo en ellas.

* Psic. José Luis Sánchez y Cuéllar Consultorio: 29 A sur 3305 Col. El Vergel

Cel. 2223565466

Un comentario

  1. Todos en algún momento de nuestra vida sexual hemos practicado algo de parafilias y en bueno saber y entenderlas no como algo prohibido sino para hacer crecer nuestra sexualidad con respeto y amor excelente publicación

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s