Arrobas de ti

Por: Miguel Cañedo M.

Tarde, es para todo, la lluvia impertinente cae nuevamente, la gente sí es que aún es gente corre, se agazapa, huye. Huye del agua en gotas de horas largas, gotas de castidad, gotas sólo de agua manza, abrebadero celestial que nos llega, nos empapa y lava.

Tarde es para tomar decisiones, tomar nuevo rumbo para el amor querido y para la muerte próxima, tarde para ése café que es caliente y amargo como tu amor, tarde para ése momento tibio y dulce que soy y he sido, tibio y dulce como mi impaciencia por ti, tarde entonces ya para ese último café, ese que nos prepararía para la vida inmaculada, para la estancia terrestre de nosotros mismos, tarde para ese imprescindible iridiscente café caliente y amargo  como nosotros, para ese amanecer dulce y tibio, ahí enmarañados huérfanos, abandonantes que no renuncian, que no huyen de ésta lluvia, de estos besos capuchinos, de estás manos de láte…

Foto: Flickr.com/Fotofortimbras
Foto: Flickr.com/Fotofortimbras

Nuestro amor es un Starbucks, escaparate aparente, sabores mixtos, encuentros y desencuentros, todo aquí todos reunidos, todos sedientos de ti, de mí, de lo que fuimos, calientes amantes, amargos amigos, tibios cómplices, dulces pervertidos, somos negros de la noche, blancos de tú espalda,  abandonados del amor.

«Abandonantes, 

Relatos bipolares» 

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