Dos Minutos con Once

Por: María Luisa Deles

There was once a very lovely, very frightened girl.

She lived alone, except for a nameless cat.

Breakfast at Tiffany’s

Si una imagen vale más que mil palabras, imagine lo que vale, en imágenes, lo que voy a relatarle a continuación. Era el año 1961 y daba inicio en domingo, que como ya El Altísimo había dado a conocer, era de descanso obligatorio. Al tercer día, sin embargo, y según las escrituras, América conmocionó ante un anuncio a ocho columnas: Los Estados Unidos de la ídem rompían relaciones diplomáticas con Cuba. Días después, un güerito y carismático John F. Kennedy tomaba posesión como presidente, mientras Marilyn, quién había rechazado la película, se divorciaba de Miller. O ¿fue al revés? Es muy de mañana. Las luces están encendidas a lo largo de 5th Avenue, que aún no acaba de despertar aunque Henry Mancini le ha traído gallo. De pronto, un taxi aparece en la soledad de la calle y aparca frente al 727 sin ruido alguno. Para entonces ya todo el mundo sabe que eso que suena, esa delicia que se llevó el Oscar dos veces, es nada menos que Moon River en su partitura original. Ese mismo año un grupo de italianos logra fecundar varios óvulos en una probeta; una hazaña que marcó el inicio de la reproducción asistida y puso fin al coito como base fundamental de la familia.

Foto: Flickr.com/aleksejleonov
Foto: Flickr.com/aleksejleonov

Nelson Mandela llama a su pueblo a escoger entre lucha y sumisión, y en Francia se inaugura el aeropuerto París-Orly, el más moderno en el mundo. Holly Golightly desciende, bolsa de papel de estraza en mano y envuelta en primoroso vestido negro, frente a Tiffany’s. No le vuela un pelo, caray. Mira en dirección al hombre que sostiene al tiempo sobre sus hombros, y se dirige al escaparate luciendo collar de perlas a cinco hilos. En ese momento aparece el nombre de George Peppard en pantalla y a uno se le hace agua la boca. Es marzo, y en el Cavern Club de Liverpool, actúan por primera vez The Beatles para beneplácito de una horda de incrédulos. Adolf Eichmann es sentenciado a muerte por crímenes de lesa humanidad y Yuri Gagarin se convierte en el primer ser humano en viajar al espacio exterior. Holly va de gafa oscura porque trae resaca, aunque luce fresca y exquisita como ramo de novia. Abre la bolsa de papel y ¡oh sorpresa! pues a pesar de su esbeltísima figura le entra a lo que parece una trenza glaseada, tipo pan danés, que acompaña nada más y nada menos que con el rey del brecfas: sabroso café americano en vasito desechable y sin azúcar. Alemania se azota levantando el Muro de Berlín, pero el yugoslavo Ivo Andric se lleva el Nobel de Literatura a casa. La Golightly se mueve hacia el segundo escaparate, donde sigue sorbiendo tragos cortos y mordisqueando la trenza, mientras nos deja sospechar que ése no es su primer desayuno con diamantes. La orquesta de Henry ha entrado de lleno y las féminas comenzamos a suspirar cortado, quiero decir: ¡Cortado, por favor! Holly se va caminando despacito y sólo han transcurrido dos minutos con once segundos, lo que nos deja imaginar que era una chica muy bonita y no se asustaba fácilmente. Que vivía sola porque se le daba la gana, y que su mascota se llamaba Gato a secas.

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