Holmes y la Cocaina

Por: Enrique Taboada

 

«Yo no diría que lo resolví de manera brillante, lo único que hice fue seguir un razonamiento analizando todas las pistas. Observar y razonar son dos constantes en mi vida que no puedo dejar, querido Watson»

Sherlock Holmes

La literatura está llena de personajes emblemáticos, uno de esos personajes, y al cual le tengo tanto cariño, es Sherlock Holmes. Me gustaba su capacidad de resolver todo con lógica, incluso de él imite un poco su forma de deducir los hechos por pequeños detalles que portan las personas, mi hermano y yo teníamos un juego, resolver el misterio de las cosas perdidas  a través de teorías.

El primer libro que leí de él fue el Sabueso de los Baskerlville, novela que es fácil de conseguir en cualquier parte y donde Whatson narra con maravilla el caso que los lleva a una región en las afueras de Inglaterra, para entonces mi obsesión con este personaje fue creciendo, entonces encontré El Estudio Escarlata, Arthur Conan Dyle me exigía que había misterios que eran necesario resolverse y uno se vuelve un detective más, surgen teorías, y aquel personaje siempre nos lleva de la mano hasta encontrar el origen.

Para ese entonces la obsesión por el personaje ya era una declaración oficial, me compre con mis pequeños domingos (no trabajaba y estudiar era una cosa cara) Las Aventuras de Sherlock en editorial Porrúa, me sorprendía el hecho de que aquel personaje no me cansara y que siguiera sorprendiéndome. Entonces quise leer El Signo de los Cuatro, fue ahí donde no pude conseguirlo, lo busque por distintas librerías, todo un misterios, cansado de no encontrarlo y con un poco de pena tuve que descargarlo por Pdf.

Imagen tomada de: http://www.gandhi.com.mx
Imagen tomada de: http://www.gandhi.com.mx

Si Sherlock es un personaje raro, analizando distintos tabacos, quedándose sin comer por más de un día, pues, dice que el hambre acelera el pensamiento me encontré con que Holmes era adicto a la cocaína. Ahí estaba, en el primer capítulo, inyectándose tres veces al día, Watson le reprocha esto y Sherlock le responde como solo él podía hacerlo.

“––¿Qué ha sido hoy? ––pregunté––. ¿Morfina o cocaína? Holmes

levantó con languidez la mirada del viejo volumen de caracteres

góticos que acababa de abrir.

––Cocaína ––dijo––, disuelta al siete por ciento. ¿Le apetece

probarla?

––Desde luego que no ––respondí con brusquedad––. Mi organismo

aún no se ha recuperado de la campaña de Afganistán y no puedo

permitirme someterlo a más presiones.

Mi vehemencia le hizo sonreír.

––Tal vez tenga razón, Watson ––dijo––. Supongo que su efecto

físico es malo. Sin embargo, la encuentro tan trascendentalmente

estimulante y esclarecedora para la mente que ese efecto secundario

tiene poca importancia.

––¡Pero piense en ello! ––dije yo con ardor––. ¡Calcule lo que le

cuesta! Es posible que, como usted dice, le estimule y aclare el

cerebro, pero se trata de un proceso patológico y morboso, que va

alterando cada vez más los tejidos y puede acabar dejándole con

debilidad permanente. Y además, ya sabe qué mala reacción le

provoca. La verdad es que la ganancia no compensa la inversión.

¿Por qué tiene que arriesgarse, por un simple placer momentáneo, a

perder esas grandes facultades de las que ha sido dotado? Recuerde

que no le hablo sólo de camarada a camarada, sino como médico a

una persona de cuya condición física es, en cierto modo,

responsable.

No pareció ofendido. Por el contrario, juntó las puntas de los dedos

y apoyó los codos en los brazos de la butaca, como si disfrutara con

la conversación.

––Mi mente ––dijo–– se rebela contra el estancamiento. Deme

problemas, deme trabajo, deme el criptograma más abstruso o el

análisis más intrincado, y me sentiré en mi ambiente. Entonces podré

prescindir de estímulos artificiales. Pero me horroriza la aburrida

rutina de la existencia. Tengo ansias de exaltación mental. Por eso

elegí mi profesión, o, mejor dicho, la inventé, puesto que soy el único

del mundo.”

No hay mejor respuesta que la que da nuestro héroe a Wilson no le queda de otra más que seguir aprendiendo de su mentor y se mantiene al margen de los hechos, como lectores nos sorprenden este tipo de hechos, más cuando son nuestros héroes pero que importa, Holmes siempre resolverá los casos más difíciles, y nos recuerda en cada paso que a veces los pequeños detalles son los que nos llevan a las grandes respuestas, si te interesa seguir leyendo esta joya de libro abajo dejo el link donde lo podrán encontrar, es un reto ante la lógica, se perderán en la neblina de Londres, en época victoriana donde los grandes cambios acontecen algo que les va a gustar.

http://cdn.preterhuman.net/texts/literature/in_spanish/Arthur%20Conan%20Doyle%20-%20El%20signo%20de%20los%20cuatro.pdf

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