Sexo, Drogas y Rock And Roll. La Banda Sonora de Nuestras Vidas

 Por: Femmeicthys

Las 3 de la mañana, con insomnio, Janis Joplin y el mítico blues cósmico. Uno de los momentos más místicos de mi vida. Tenía 15 años.

La bruja cósmica con esa voz maravillosa,, evidentemente en un viaje, llenaba toda la habitación en penumbras. En ese momento mi conciencia estaba absorta en los latidos que sentía en las yemas de los dedos, que se proyectaban alocados desde mi agitado corazón. Al terminar la canción (se convirtió en una de mis favoritas a lo largo del tiempo) tenía los ojos llenos de lagrimas, ¿Cómo se puede sentir tanto?

Flickr.com/Antonio Marín Segovia
Flickr.com/Antonio Marín Segovia

Poco entendía de la vida, pero, cada vez que escucho a solas el Kozmic Blues me invade la misma sensación . Años después, ya en la universidad, probé por primera vez la marihuana. La sensación de ser agua, aire y vida pulsátil ¡me asombro! Era tanto el parecido.

Todos buscamos de forma consciente o no, formar parte de algo más que la vida común, encontrar la verdad tras bambalinas. Es una forma de trascender. El arte y en especial la música ha buscado esta interacción con los mundos alternos desde tiempos inmemoriales.

Como ejemplo tenemos los rituales prehispánicos, acompañados del cuerpo como catalizador, receptor y también objeto de sacrificio extendiendo un puente hacia la divinidad. Parte de estos rituales es la música en la que las percusiones recuerdan el latido del corazón, eso traduce una relación sin equa non entre emoción, misticismo música y uso de drogas alucinógenas.

Foto: Flickr.com/Victor Doyle
Foto: Flickr.com/Victor Doyle

Actualmente a pesar de lo diferente del concepto histórico los rituales se siguen realizando, ahora en los conciertos masivos, en los rave o en cualquier foro que permita la libre expresión.

La música estimula la producción de dopamina, neurotransmisor relacionado con el placer y el bienestar. Si a esto le agregamos el efecto psicotrópico de un fármaco, esta sensación se potencializa, abriendo canales de percepción y realidades alternas, que al involucrado en el proceso creativo le viene como anillo al dedo. No es casualidad que las bandas icónicas del rock tuvieron sus operas primas entre sexo, drogas y música.

Pero la magia tiene un precio alto. Todos hemos sido testigos de artistas brillantes, que se inmolaron en este proceso.

Que sucede cuando las células inhibitorias de la corteza cerebral disfuncionan, cuando se es perseguido por el delirio, la esquizofrenia y la depresión, cuando se pierde la dimensión de nuestra condición de mortales y se intenta caminar sobre el aire o sobre el agua. O bien no se puede más con una realidad deformada…. sobredosis, accidentes, enfermedad, ¡Muerte!

Música y drogas, ambas poderosos expansores de la realidad, puertas de la percepción, relación intima que nos hermana con los otros que también han sido «vividos». Mi conclusión ante lo vivido, es que la combinación es como todas las cosas bellas, tiene su parte peligrosa y letal.

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