Microficciones

Por: Fabiola Morales Gasca

Modelo

Enamoró a Elena con las imágenes de su cámara fotográfica, se fue a vivir con él a los tres meses de conocerlo. Desde niña le encantaba posar, a su padre le fascinaba lo fotogénica que era; a él también. Las fotos se multiplicaron. El amor se esfumó al medio año, los celos lo consumían. Elena tenía magia, no soportaba la belleza que emanaba ante el lente y objetivo por eso golpeaba con fuerza, después con cámara en mano suplicaba arrodillado entre lágrimas que no lo dejará. Por cada golpe había una foto, le gustaba el color morado sobre la apiñonada piel. Un mes hospitalizada con tres fracturas cesaron las fotos. Enamorada de él y de su cámara, regresó. Un día no lo soportó más, se canso de ser modelo; tomó la última foto con la bala en su corazón de marchita flor.
A ella le gustó como era él quien posaba.

 

 

Cámara

Vendiste tu cámara fotográfica en este jueves de tarde gris. Jamás creíste que esto iba a suceder. Ahorraste siete meses para comprarla. Con ella tomaste fotos del mundo que te rodeaba. Tomaste fotos a las mujeres que te gustaban, a los atardeceres y a las nubes con formas raras.  Vendiste la cámara que fotografió su sonrisa de niña buena y su sonrisa picara después de que te engañara con tu mejor amigo. Vendiste la cámara y con ella los recuerdos de aquellas fotos de la sangre de ellos revuelta en aquel sórdido motel.

Imágen: Señor Click
Imágen: Señor Click

 

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