Perspectivas del pensamiento simbólico: el cuatro y la muerte

Por América Alejandra Femat Viveros

El hombre no puede soportar una vida sin significado

Carl Jung

Es ineludible el significado temible, incluso, el sentimiento fatal que provoca hablar sobre la muerte en nuestra cultura. Es un hecho que la muerte llegará tarde que temprano, por ello, tal vez en la cultura mexicana sea el pretexto perfecto para hacer una fiesta, porque como bien dice el refrán –el muerto al pozo y el vivo al gozo-. La cara socarrona que le mostramos a la muerte es parte de nuestra identidad como mexicanos. En el poema de Hugo Gutiérrez Vega, XIII. LA CALACA, se encuentra expresado ésta honda y contradictora perspectiva.

En la danza, la gritería;

de azúcar es tu hueso

y en tu frente

la burla de la vida.

La carcajada reina en el mercado

con curvada alegría;

la flor de la casa de los muertos,

el duro cempasúchil,

decora las cazuelas de la ofrenda;

las mujeres lloran embozadas

-en este sitio hay que ocultar las lágrimas,

sólo se admite el pálido sollozo,

el discreto aletear de las entrañas-

y el macho grita en su guitarra oscura

las coplas retadoras:

“¿en qué quedamos, pelona,

me llevas o no me llevas?”

Los cerros inclinan la cabeza

y alguien dice en la noche creciente:

“viene la muerte cantando detrás de la nopalera”.

La luna de noviembre es un gran cráneo

y el país entero llora de risa.

 

En las sociedades modernas, la muerte tiene éste sentido de incertidumbre. ¿Qué hay después de la muerte?, incluso le marcamos tanta distancia al tema que evitamos pensar en la muerte y en nuestra cita con ella; sin embargo, hay desafortunados momentos en la vida que nos encuentra como resultado de un recordatorio sobre existencia y proximidad en nuestra vida; ¿Qué hay después de la muerte?, ¿Cuál es el significado de nuestra vida y el resultado de nuestra muerte?

Festival Tamalista 2014 Foto: Leo Herrera
Festival Tamalista 2014 Foto: Leo Herrera

Para nosotros, hijos del positivismo, el pensar en la existencia del alma inmortal es meramente una suposición, porque lo que no es comprobable no existe. Estudiosos han dilucidado en el tema, intentando dar un nuevo rostro a la muerte e invitándonos a mirarla y descubrirla más allá de lo que no podemos apreciar con la mirada, y es verdad; no vemos más allá de nuestra nariz.  Esto hace referencia a lo difícil que nos resulta entender más allá de nuestro contexto que no es visible. El estudio de los símbolos es un universo, algo que nos dicta, nos hace señas para que nos detengamos un momento a escudriñar nuestro actuar y mirar desde otra perspectiva, la relación y estudio del número cuatro con la imagen de la muerte puede incitar a esa curiosidad para interpretar y entender lo que no resulta aparente.

En China y en otras culturas orientales el número cuatro tiene el mismo sonido fonético que la palabra morir: cuatro es , y morir es sĭ, ambas palabras cuentan con un sonido casi idéntico, con la única distinción de un acento que acorta o alarga el sonido de la vocal respectivamente; además de la diferencia entre los dos ideogramas. Del mismo modo en China no existen cuartos pisos; en los hospitales, hoteles se procura no tener habitaciones con el número cuatro, sobre todo en pisos de maternidad debido a la estrecha relación de sonido entre el número cuatro y la palabra morir. Haciendo referencia a esto último y de manera anecdótica, nací en una fecha aparentemente de mal agüero para la cultura china -el 04 del 04 de 1984-, platicando con unos profesores chinos hace varios años me comentaban que esta cifra resultaría ser escalofriante para mi vida; sin embargo, a mi parecer, ese supuesto resultaba simplista, e inyectó mi curiosidad por conocer más sobre el tema y así entender la relación vital entre el número cuatro y la muerte.

Para la cultura occidental el número cuatro adquiere casi las mismas connotaciones ideológicas, el cuatro hace referencia a los cuatro puntos cardinales, a los cuatro elementos de la naturaleza, a la cruz, al cuadrado, a las cuatro estaciones del año. El número cuatro ensalza lo que es el pensamiento racional-material y por ende, mortal del hombre, es decir; el cuatro es un recordatorio de que todo lo que empieza termina y por ello su paralelismo con la muerte; aunque esta idea resulta aparentemente fatalista, en realidad no lo es. Sin bien es cierto que la idea de la muerte es un tema que nos sacude y  sensibiliza debemos hacer un esfuerzo para profundizar sobre  la relación de estos dos símbolos.

De este modo, si nos detenemos un momento a mirar estas coincidencias; aparentemente inverosímiles por la correlación entre dos mundos ideológicamente opuestos, como lo son: la cultura occidental y la oriental, veremos que en las diferencias se encuentran las aproximaciones arquetípicas, esa intención original de no englobar una sola idea en un símbolo; sino más bien, ser un pebetero sinfín de ideas, algo así como una fuente que ayuda a mitigar esa sed y encontrar esa relación vital de la que se menciona.

Es importante subrayar que existen estudiosos sobre el tema, como: semiólogos, psiquiatras, antropólogos, sociólogos, etc., interesados en el estudio de estas relaciones y similitudes en el mundo. De acuerdo con el psiquiatra Jung, existe una sorprendente y marcada afinidad entre los mitos, los sonidos, las palabras, los símbolos, etc. alrededor de todo el mundo; estas sorprendentes similitudes pueden referirse a “un inconsciente colectivo que es inherente al ser e impersonal al de la psique”; algo así como redes ideológicas que parten de una estructura racional, y donde se sostiene el pensamiento humano para entender el mundo interno y externo, así creando un cosmos, y construyendo imágenes de éste mismo; independientemente del tiempo, el espacio, el clima y otros factores de contexto que unen o separan a las sociedades y que sorprendentemente guardan cierta afinidad ideológica entre ellas.

Estas coincidencias en el mundo son descritas bellamente por el sociólogo Lizcano con estas palabras:

Magma de todos los recuerdos, representaciones y significantes que antes fueron actividad y que ahora se descubren como imágenes o verbo, y que cuando eso flujos magmáticos se consolidan; -retomando la perspectiva Nietzscheana-  entonces, surgen las formas compartidas de consciencia que con el tiempo se olvidan que lo son, hasta convertirse nuevamente en metáforas. (p.12).

Entre otras perspectivas o ideas simbólicas que muestren la posibilidad de discernir sobre el tema en cuestión, se encuentra la estrecha relación que los pueblos indígenas -y para éste ejemplo, los Mayas-, tienen sobre el número cuatro y la muerte; y que esta justificado en el Popol Vuh[1]. En el segundo capítulo de éste texto mítico el número cuatro es mencionado sorpresivamente en todo el relato, donde se describe la creación del hombre y su raciocinio; nuevamente el –cuatro- visto desde la unión del hombre con la materia y la razón; pero más interesante aún, el número cuatro y su relación con la muerte no como el fin de algo permanente, sino como la renovación, el movimiento, el fin de un ciclo que da comienzo a algo mayor; aunque sea necesario terminar con lo viejo. Y es verdad, porque en realidad la vida tiene siempre un rasgo evolutivo alentado por las contradicciones que al final nos hacen crecer, pero este rasgo de violencia es una muerte que permite renovarnos.

Para Jodorowsky en su libro La vía del Tarot, donde realiza un estudio detallado para reinterpretar con exactitud y veracidad  lo que es la tradición milenaria del tarot.  Para éste autor,  la carta XIII del esqueleto es el arcano sin nombre que representa no el fin sino la limpieza y la revolución necesaria para la renovación y ascenso en el mundo, menciona que el número 13 por no ser el último número del juego de cartas no representa el fin (p. 225).

Existe en todos los arquetipos una carga simbólica externa que puede ser interpretada por el análisis sugestivo y denotativo, sin embargo, si nos esforzamos por dilucidar la carga interna de los símbolos en un sentido interno, podamos entender que su relación no es producto del azar, sino de una fuerza que los mueve y que nos alienta a ejercer un esfuerzo por entender la compleja realidad de nuestro mundo, tratando de escudriñar más allá de la forma; sin duda una tarea difícil cuando no enseñan a leer entre líneas, ni a interpretar más allá de lo visible. Finalmente y de acuerdo con Sócrates, la filosofía es  esencialmente una meditación sobre la muerte.

Referencia

Freeman, Jhon. (1959, 09, 22) Face to face interviews Carl Gustav Jung. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=QxL5Jx4QKRQ

Camacho, María M. (2015). La imagen bajo la perspectiva de la cosmovisión: cuatro cosmogramas precolombinos mesoamericanos. Archivo recuperado el 07 de octubre2016. http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/97367/mmca1de1.pdf;jsessionid=B2CF4554E99A4194D6A43A9021AA4407?sequence=1

Diccionario Han Trainner. Palabra Morir en chino. Recuperado de http://www.hantrainerpro.com/chino/diccionario/chino-espanol/traduccion-si_die.htm

Diccionario Han Trainner. Palabra cuatro en chino. Recuperado de

http://www.hantrainerpro.com/chino/diccionario/chino-espanol/traduccion-si_four.htm

Vela, Enrique. Arqueología Maya: Popol Vuh. El libro sagrado de los Mayas. Núm. 88, p. 43.

Jodorowsky, Alejandro (2004) La vía del Tarot, Grijalbo, México. p. 225

[1]El Popol Vuh es un manuscrito mítico, considerado como parte de la literatura mayense del altiplano de Guatemala y perteneciente a la cultura quiché,  donde se relata la tradición, historia, cosmovisión, religión, etc.  sobre los antiguos pueblos prehispánicos de esa región.

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