La Mujer y la Menopausia


Por: Sandra Luz Flores Caballero

En este número donde el tema es la mujer, he decidido hablar de una fase en la vida de todas ellas, tan temida en muchas ocasiones por la asociación con el envejecimiento que se le da, la menopausia. Hablamos del periodo en que comienzan a desaparecer paulatinamente los ciclos menstruales, hasta que llega el momento en el que dejan de presentarse. Este proceso ocurre normalmente y de manera natural en las mujeres entre los 45 y los 55 años de edad, y una vez que esto ocurre ya no es posible. Durante esta etapa los ovarios de la mujer disminuyen la producción de óvulos y el cuerpo produce menos hormonas; lo cual causa los síntomas de este ciclo.

Foto: Daniel Osorio
Foto: Daniel Osorio

La menopausia se completa cuando la mujer no ha presentado el ciclo menstrual por un año, y a esto se le denomina posmenopausia. En algunas ocasiones puede ser provocada por algún procedimiento quirúrgico donde se hayan extirpado los ovarios o de forma química causada por fármacos usados en quimioterapias u hormonoterapia.

Los síntomas y su intensidad varían entre cada mujer y pueden durar 5 o más años, incluso pueden presentarse periodos irregulares antes de comenzar el cese de los ciclos. Otros síntomas comunes que podemos encontrar son taquicardias, sofocos, sudores nocturnos (bochornos), enrojecimiento de la piel, insomnio, disminución del interés sexual y cambios en la respuesta, dolores de cabeza, olvidos, cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, depresión, ansiedad), escapes de orina, resequedad vaginal y relaciones sexuales dolorosas, infecciones vaginales, dolores articulares. 

Es importante volver a mencionar y aclarar que no todas las mujeres presentan todos los síntomas, ni de la misma manera, hay quienes no presentan sintomatología. En todo caso lo más recomendable para tratar los síntomas fisiológicos es la asistencia de un médico especialista (ginecólogo).

En cuanto a los efectos psicológicos que se observan implicados dentro de esta etapa de la vida de una mujer encontramos dos muy importantes. Los que vienen como consecuencia de los síntomas fisiológicos anteriormente mencionados, viéndose reflejadas las molestias en cambios en el estado de ánimo y los aspectos asociados con factores sociológicos. Ya que inevitablemente se experimenta un cambio en la percepción de la relación de la mujer con su mismo entorno social como consecuencia de todos los cambios biológicos.

La menopausia supone el fin de la etapa reproductiva de la mujer, y dado, que en numerosas culturas uno de los roles más importantes asignados hacia la mujer, incluso como un rol fundamental, es el de la fecundidad y además el de objeto de satisfacción sexual masculina.

Por consiguiente, esta fase normal en la vida de toda mujer, puede ser percibida por ella misma, como un momento en el que se llega a la inutilidad y, al llegar a coincidir en muchas ocasiones con el momento de la independencia de los hijos y la etapa del nido vacío (ciclo en la vida de toda pareja donde se da el abandono del hogar de los hijos para conformar su propio hogar), el efecto de la perdida de sentido por la vida se une con mucha frecuencia a los trastornos anteriormente mencionados.

La sensación de desvalorización, que algunas mujeres en esta etapa pueden experimentar, logra generar diversas situaciones de conflicto personal que se ve reflejado en conflictos dentro de su relación con los otros.

Uno de estos es la paranoia acerca de la fidelidad de la pareja, la mayoría de las veces sin fundamento se experimenta inseguridad hacia la relación y la pareja dado al sentimiento de baja autoestima y la falta de seguridad hacia su atractivo y rendimiento sexual físico que comienza a experimentar una mujer en etapa menopáusica.

Otro comportamiento patológico que puede observarse es la obsesión creciente por el rol materno que las hace aferrarse y volverse obsesivas hacia sus hijos, independientemente de que estos se encuentren ya en una edad madura, sin dejarlos tomar sus propias decisiones. Ciertamente esto tiene que ver con el nivel de prejuicios relacionados con los estereotipos sociales y culturales del entorno en que ellas se encuentran.

Por otro lado, así como los síntomas físicos dependen de cada mujer, existen mujeres que, por lo contrario, viven esta dimensión social de los efectos de la menopausia de una manera más libre y relajada. Disfrutando de su sexualidad y de la emancipación que da el perder el miedo de quedar embarazada además de la sensación de libertad y alegría que genera el poder librarse de las molestias e incomodidades propiamente implicadas en un ciclo menstrual. 

El cómo cada mujer viva esta etapa de la vida, tendrá que ver con muchos factores, físicos, sociales, psicológicos y emocionales. Lo cierto es que no debemos de olvidar que “una mujer no envejece cuando la piel se arruga, sino cuando se le arrugan los sueños y las esperanzas” (Teresa Guardiola).

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