Las Mujeres de mi Vida

Por: Enrique Taboada

 

Eva o Lilit: no lamentes mi triunfo.

Al vencerte me he derrotado.

José Emilio Pacheco

1

Todos indudablemente nacemos del útero de una mujer, un ser nos carga, un ser nos alimenta de lo que come. ¿Qué es una mujer? Es la pregunta que nos hacemos en estos tiempos donde todo es cierto y todo ya está dicho, lo real es que en mi vida o la mayoría de mi vida me he visto rodeada de mujeres, me crie en una casa donde la mayoría de las personas eran mujeres, la mayoría de mis amigas han sido mujeres, a todas las he visto llorar, enamorarse, disfrutar un orgasmo en la cama, matarse en alcohol, llorar por alguien que no vale la pena (Incluyéndome), lo cierto es que las he amada a todas y cada una de ellas, me han dejado lo mejor de su vida y se han llevado un poco de mí.

2

Madre, es la primera institución que tenemos, la madre nos da las primeras reglas de la vida que pronto nos reafirman, mis primeros años hasta la primaria la educación corrió en manos de mi madre. Por cuestiones económicas ella se marchó a trabajar a Puebla, por lo tanto lo que restaba de mi educación corrió a cargo de mi abuela y mis otras tías. No me dieron las alas para ser un macho, me criaron de una forma muy católica, me enseñaron a distinguir el bien y el mal. En ese tiempo también descubrí las letras con Pedro Paramo, a pesar de ser una educación muy moralista sobreviví y me forme un criterio de lo que era la vida, cosa que agradecer en una comunidad donde solo hay tres formas de vivir, en una fábrica de zapatos, en el campo (Yo no tengo tierras automáticamente no entraba en ese rubro) y la última, estudian (cosa que tampoco me daría el éxito pero me defendería)

3

Y la vi desnuda, yo jamás había visto a una mujer desnuda, la vi secarse con su toalla y la vi hacer lo mismo con su cabello. La vi desnuda y me gusto ver su pubis, era uno de esos accidentes de los cuales uno sale más para allá, que para acá, me gustaron sus nalgas, sus pechos, sus kilos de más, ella jamás se bañaba en la casa, cerré los ojos y ella me los abrió – es natural  pequeño, pero que no se enteren de que me he bañado aquí. También fue la primera vez que aprendí a mentir, fue la primera vez que mis manos ardieron por querer tocarla, ¿Qué es una mujer? Era la primera vez que veía a una mujer desnuda, descubría mi sexualidad.

Foto: Enrique Taboada
Foto: Enrique Taboada

4

Me tomó la mano y llovía, me tomó y la tomé, nos besamos. La lluvia no se detuvo, en ese mismo instante sabía que aquella mujer no estaría conmigo siempre. Me enseñó que la felicidad no se mide en años, se mide en momentos que se deben apretujar en este mundo donde todo puede pasar.

5

Era trabajadora sexual y le pagué, más al verla abrir sus piernas y colocarse lubricante me di cuenta que lo que estaba haciendo estaba mal. Le pedí que no siguiera, que no era un objeto; me dio las gracias y me habló sobre su vida los 10 minutos restantes pagados.

6

Ella me enseñó de dolor y de ausencia. Gracias a ello, se lo que es amar. Lo que realmente vale la pena y, no es que ella fuera mala, la vida cambia de rumbo cuando menos se espera, ella no quiso quedarse.

7

Ella me enseño a vivir, tiene primaveras que comparte conmigo, aprende, sueña, camina a mi lado, ella me ama, toma el café los sábados en mi sofá mientras me platica cualquier  cosa y la veo crecer con su sonrisa, amo su voz, realmente la amo.

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