Tenemos que hablar de Kevin

Por: Jessika Mackay

Dirección: Lynne Ramsay.

Guión: Lynne Ramsay.

Reparto: John C. Reilly, Tilda Swinton, Ezra Miller.

País: Reino Unido, Estados Unidos

La vorágine del universo en su suprema existencia invita a querer postrar los pies en un lugar definido como propio, erigido en principio, intereses y pasiones, cuidadosamente seleccionados. Llegados a tal punto se observa con beneplácito el colectivo de donde se tomaron sin querer ya, que ellos nos definan, bajo la ilusión de que la parte puede ser más importante que la suma del todo.

Más en el plano cotidiano es ineludible la pertenencia con su simbiosis a la estructura y sus construcciones, equilibrarse en ella representa una contienda a quien la cuestiona, dado su naturaleza paradójica, la colectividad no tiene miramientos ante género, edad, nivel intelectual; aquellos que estén dentro de la estructura participan en ella, cubriendo actividades típicas de género, edad, intelecto.

Resultando un fluir discontinuo la presencia de aquellos que no aspiran a encajar en el molde de vivir en  familia y sacrificarse por ella, existen personas con afanes propios a los que difícilmente renunciaran. Como es el caso de la madre de Kevin, Eva (Tilda Swinton), quien al momento de verse orillada a vivir en el estándar de familia, desarrolla una dualidad tortuosa entre la madre abnegada y la persona autónoma en ideales y libertades; en caída vertiginosa a la frustración, todo un ejemplo de lo que el psicoanálisis llamaría formación reactiva.

 La disonancia en la que vive Eva queda  implícitamente marcada en su primogénito, desde su nacimiento, obstaculizando la creación del inalienable lazo afectivo madre- hijo, la relación se convierte en una afrenta interminable entre desprecios silenciosos, rechazos insensatos y apegos más que afectivos, de cierta complicidad dolosa. En los que Eva siente cada vez más la responsiva no sólo de su propio carácter individualista, sintiendo culpa de ser ella misma, también siente la obligación de responder por la carencia moral de Kevin, pues fue ella quien no “logro” inculcar empatía.

Tales fricciones parecieran guiar la historia en camino congruente al patológico desenlace, que deja la inquietante sensación de esbozarse ¿Cuál es el auténtico detonante del acto psicópata? El hecho de que Kevin (Ezra Miller) lleve a la máxima manifestación el deseo de que su madre experimente la soledad y el repudio que él almacenó durante años, lo que puede explicarse con cierta levedad como un trastorno emocional, respaldado por las carencias de sentido de pertenencia,  afecto y seguridad experimentadas en su infancia; Sin embargo esta incapacidad empática no  convierte a la madre en una engendradora de monstruos, como se lo hace sentir la comunidad, ni al hijo en un subhumano  sin posibilidades de vivir en sociedad, si no en  presas de las circunstancias morales, emocionales y sociales para las que no estaban preparados a enfrentar.

Otras visiones

La infinitud del acontecer social pone a las personas en toda clase de situaciones sin mirar género, muchas de ellas ameritan salir de más de un rol. El hombre –la persona- está condenado a ser libre. Dice Sartre…

  • Joy 2015 David O. Russell
  • Stoker -Lazos perversos- 2013 Chan-Wook Park
  • Sound Of My Voice – El sonido de mi voz – 2011 Zal Batmanglij
  • Persepolis 2007 Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
  • Chinjeolhan geumjassi – Sympathy for Lady Vengeance; simpatía por lady venganza- 2005 Chan-wook Park
  • The Magdalene Sisters -Las hermanas de la Magdalena- 2002 Peter Mullan
  • Da hong Deng long Gao gao Gua -La linterna roja- 1991 Zhang Yimou.

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