De Amores y Mutismos

Por: Fabiola Morales Gasca

ERIZO

Erizo expandiéndose entre mis manos,

noche que lame la larga tregua,

ausencia postergada,

anemonas de oscuridad expandiéndose

en este océano inhóspito

sobre tu fragua neptúnea.

Las manos, las manos, las raposas manos

entre mis piernas,

ciclopes bestiales que hablan inútiles lenguas.

Aquí,  el erizo astillándome la punta de todos los pensamientos,

Aquí, fundido tu aliento en mi cuello.

cercano, cercano

tu beso circulando mi vientre,

noche arremetida de silencios

donde fluye  la sangre sobre tu cadera.
Sobre este circular mutismo,

tu lobo hambriento se arrodilla

para devorar de mis hastíos

inútiles universos expandiéndose.

disfrazado erizo entre mis manos.

 

Foto: Flickr.com/ Patrick-Mcdonald
Foto: Flickr.com/ Patrick-Mcdonald


 

TU NOMBRE

 

Yo no inventé tu nombre:

Fueron mis manos las que te desnudaron bajo la insipidez de la noche ebria,

yo no inventé el amor viciado, solo moví la hoja que giró bajo la tormenta.

Fue entonces mi beso un fugitivo y la mirada un ave de piedra,

caminan conmigo todos los seres parias de tus adioses dispersos,

caminan aquí conmigo todas tus respuestas dormidas en  hojas blancas

caminan aquí conmigo la desnudez de tus manos,

el monologo de mi escritura, el ángel desnudo de tu primer beso.

Ávido de ti me inmovilizo, te consumo

Me destilo

Te poseo

Para al fin inventar tú nombre sobre el precipicio.

Foto: Flickr.com/ José María Pérez Núnez
Foto: Flickr.com/ José María Pérez Núnez

SEÑAL  DE MUJER

 

Estás desnudo

y tu suavidad es inmensa

tiemblas en mis dedos

tu respiración vuela adentro de tu cuerpo.

El inicio, Verónica Volkow

 

 

Desnudo aquí,

me muestras el camino del tiempo,

inicio donde los dioses prometieron

fragmentos deliberados de verbos

que se escurrieron para formar tu cuerpo.

 

Eres lengua de carbones que dibujan mis senos,

peso de ángeles cayendo sobre mi pozo de relámpagos amarillos,

verdes constelaciones multiplicándose

en el vaivén de nuestras caderas.

 

Aquí, tu cuerpo es hemiciclo de luces afiladas

cayendo en mis atardeceres;

soy horas intangibles de tus manos.

Eres lo que siempre anhelé.

 

Parque de fuentes de agua clara

cuerpo tatuado en cielo de versos,

persecución de mis signos tras tus letras.

 

Desnudo aquí, tu cuerpo es todo,

tiempo de mis soledades que te seducen

te quitan lento el pantalón

y desesperadamente arrancan

las hebras de palabras no dichas,

sol repartido de mi imprudencia,

juego de ajedrez en luna llena.

 

Tu cuerpo aquí, nombre que desparramo

en orgasmos de ríos, pájaros y astros,

raíces de aguas vivas y espumas  delirantes.

 

 

Desnudo aquí, tu cuerpo

es mi signo y mi señal

ciñéndose a mi pulso,

mordida eterna

hambre de silencios  colmándose sólo contigo.

 

Desnudo aquí, tu cuerpo

es mi signo y mi señal

 

 

 

MUJER DESCUBRIENDO EL CERO

 

Mi norte no alcanza tu tangente;

mi sur no alcanza a llenar tu insaciable delta.

 

No sé porque  todo es maraña,

hilos de tu alma y mi cuerpo

furia de sinodales,

cuerpos de ángeles dialogando

y pensamientos voluptuosos

en movimiento elíptico

preguntas de simetrías perfectas

logaritmos y burlas a mis versos

hilos de tu alma y mi cuerpo

hambre de tu sexo,

axiomas sin respuesta,

amor, suspiros

ángulos de dos planos distintos

sólo recuerdos,

recuerdo del origen.

 

Cero.

 

Mi norte no alcanza tu tangente,

hilos de tu alma y de mi cuerpo

hambre de tu sexo,

hambre de tu cero.

Sexo,

cero,

sexo.

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