Halo Azul

Por: Rafael Cruz Sánchez

¿Cómo le haces, mente en sol naciente, que me giras el mundo a tu placer, y aun sabiéndolo me miras de reojo? Callo y quemo mis pensamientos entre tus fríos dedos… frío sólo ante mi mirada, sobre mis alevosas feminidades.

 

¡Ahógame, que no aguanto, en el río de la realidad! Ahógame en ella por no ahogarme más en ti: cruda, efímera, bella, y no por ello lo es menos que tú… cruda, efímera, bella.

 

Mis dedos me exigen el trueque, cansados del oficio del ocio, de esta enemistosa pluma mía, por aquel agridulce sabor tuyo, revestido de aromas embriagantes, pero tuyo, venenosamente tuyo.

 

Cabaré en tu alud, como difícil eres, un recuerdo hondo, no para sepultarte, sino para cuando caigas conmigo (más dichoso ningún otro hombre lo será), y para entonces decorar, cual esfera, mi tótem al lado de tu tipi.

Foto: Flickr.com / Eduardo Robles Pacheco
Foto: Flickr.com / Eduardo Robles Pacheco

* Rafael Cruz Sánchez (1992, Tlaxcala), Pasante en la Licenciatura en Literatura Hispanoamericana.

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