Ya tienes el ticket ¿y ahora qué?

Por: Jessika Mackay

Los inicios parecen ser lo complejo, es decir, la planeación. Pero, cuando un día, así, sin más, llega el momento en que tienes a la mano un pasaje y ninguna noción. El empuje llega porque llega. Viajar por vez primera a otro país puede ser tan expectante como nacer, a parte del sentido romántico de ver el mundo como si fuera la primera vez, está la carga real de ir hacia un lugar donde me recibirá un clima – que antes no he sentido-, se habla un idioma que no conozco y del que ignoro las bases de sus interacciones, no sé -y ni siquiera lo pienso- como serán interpretados mis gestos; en resumen una neonata, que no llegará al seno de una familia que me socialice -un valor agregado es un viaje individual- sin tours, sin guías ni amigos o instituciones que me esperasen (al menos no en el 99% del viaje).

Foto: Jessika Mackay
Foto: Jessika Mackay

¿Cómo se hace?

Lo asombroso es que siempre te encuentras con gente empática, extranjeros que han sido marcados por el sentido de la ayuda, o locales solidarios, que te orientan, traducen, apoyan y a veces hasta te acompañan. De ahí que se vuelvan tan próximos a una familia, pues son quienes te introducen a su vida local con el más puro desinterés.

Pero, sin duda, la mayor herramienta es internet, la cual ha cambiado por completo el significado de “estar conectados”, sí, ese del que hace años no se escuchaba, se revindica. A pesar de las muchas críticas, a la ambigüedad de lejanía y proximidad en las redes sociales, las aplicaciones y plataformas fueron la salvación – evidentemente con las extraordinarias personas que se mueven en ellas- desde comprar vuelos y pasajes de tren online en las páginas inundadas de promociones, hasta elegir los mejores espacios para vivir como todo un local por airbnb, trasladarte con seguridad y buena compañía con uber, blablacar, hasta platicar por Google traductor, llegar a donde sea y ver donde caminarás con anticipación con maps fueron el pan de cada día.

La conectividad que al inicio de la red se sustentaba en la libertad del anonimato pisa el paradigma de la solidaridad en el mayor de los sentidos, pues, no hay otra forma que dar un voto de confianza a quien te da la llave de su casa o abre la puerta de su auto, la respuesta propia no puede ser otra que empatía y reciprocidad. Resultado de la experiencia; quiero nacer 193 veces más. Así, sin saber y sin temer como literal se llega a este mundo.

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