La Trascendencia Obscura en los Saberes

Por: Cristopher Mejía Rosas

No me pregunten quién soy, ni me pidan que permanezca invariable:

es una moral de estado civil la que rige nuestra documentación.

Que nos deje en paz cuando se trata de escribir.

Michel Foucault.

A continuación se propone un esbozo introductorio a la Arqueología del Saber, escrito por uno de los pensadores más influyentes del siglo XX: Michel Foucault, con la intencionalidad de construir un camino en la selección de categorías y conceptos de los modelos teóricos y metodológicos encontrados para la realización de investigaciones posteriores. No obstante, por el momento la importancia del presente artículo radica en la muestra de algunas características teóricas y metodológicas para su análisis.

Probablemente ha llegado el fin de las grandes narrativas históricas que glorificaban a sujetos con gran heroísmo, hasta eternizarlos en la memoria de aquellos enamorados políticamente más de las grandes hazañas que de la racionalidad estratégica implicada. De tal forma, se ha lidiado con la desilusión científica proveniente de los límites metodológicos y teóricos, obteniendo como resultado la reducción de importancia en la perspectiva histórica trascendental de los saberes científicos enfocados al análisis de los acontecimientos, mediante la recopilación o elaboración de información descriptiva englobada a largos periodos de una época o un siglo.

Foto: Flickr.com/ Viudadesnuda

Sí bien las limitantes se encontraron en el desconocimiento de las relaciones de temporalidad, exterioridad, y concordancia entre los sucesos históricos que han marcado transformaciones importantes en los campos discursivos y que transfieren las concepciones teóricas reglamentarias a los sistemas mentales de un contexto dado, se halló que “por debajo de las grandes continuidades del pensamiento, por debajo de las manifestaciones masivas y homogéneas de un espíritu o de una mentalidad colectiva, por debajo de la persistencia de un género, de una forma, de una disciplina, de una actividad teórica, surgen los cambios que tratan ahora de detectar las incidencia de las interrupciones, que prescriben así al análisis histórico, para el señalamiento de un tipo nuevo de racionalidad y de sus efectos múltiples”(Foucault, 1969:12).

Pudiéndose inferir de lo anterior, el argumento que detecta la presencia de  acontecimientos minúsculos o significativos que durante mucho tiempo fueron inadvertidos por los grandes relatos históricos, encontrándose en estos la causa de grandes cambios que impactaron imprescindiblemente en los ajustes teóricos y metodológicos de las disciplinas científicas, habiéndose hallado su relación con “la historia de los conocimientos, de la filosofía, de la literatura, que parece multiplicar las rupturas y buscar todos los erizamientos de la discontinuidad” (Foucault, 1969:15), siendo esto, una advertencia metodológica utilizada por el referido autor en el planteamiento de nuevos problemas teóricos para el análisis de correlación entre las obras de cada ciencia.

Básicamente se puede inferir del análisis, una descripción detallada de la transformación de una  disciplina que abrigó y resaltó la presencia humana en sus grandes narrativas, a una ciencia destructora de sus propias premisas descriptivas que obtuvo como resultado: cambios de ruptura epistemológica, impactos en los discursivos científicos que implican  mutaciones teóricas orientativas en el análisis, así como también la inserción de nuevos campos metodológicos reproductores de nuevos problemas ajenos a su propio campo de estudio, siendo esto referente a la “tendencia de la historia a la arqueología: la descripción intrínseca del monumento” (Foucault, 1969:17).

De tal manera, el trayecto histórico del desarrollo científico ha ignorado premisas y sucesos imprescindibles a cambios significativos en los campos metodológicos, debido a los obstáculos impuestos por el egocentrismo humano ante las maneras de concebir la historia del pensamiento con la indispensable presencia del sujeto obsesionado por establecer las condiciones necesarias para determinar los posibles escenarios del futuro, resultando de ello, la consolidación de sociedades acostumbradas a comprender la historia como una serie de sucesos lineales encadenados para abrir las posibilidades del privilegio humano en las grandes narrativas, encaminando de tal modo, a los horizontes del saber científico en la consolidación de leyes deterministas y en concepciones universales que arrinconaron la reflexión humana en la  fe  de la razón instrumental y por tal motivo, a la dependencia de una perspectiva progresista de la ciencia.

Infiriéndose por tal motivo, una argumento central que esclarece lo dicho, al mismo tiempo que resalta las voces de una postura progresiva del pensamiento científico emergente de la sociedad industrial, siendo Augusto Comte., creador de la sociología, (ciencia  empírica en sus comienzos, estudiosa de los conjuntos sociales) “desde el momento en que los hombres piensan científicamente, la actividad fundamental de las colectividades, deja de ser la guerra de unos contra otros y se convierte en la lucha de los hombres con la naturaleza, en la explotación racional de los recursos naturales” (Aron, 1969:90), lo anterior refiere a los cambios en la organización política y productiva en las sociedades emergentes analizados por Comte., derivado del análisis extraído de la sociedad en que vive,  bajo las concepciones encaminadas a distinguir las crisis de la sociedad moderna regida por un orden militar y el nacimiento de una sociedad científica e industrial.

A manera de conclusión, puede advertirse a las nuevas generaciones esperanzadas en el saber científico, sobre el surgimiento de nuevos análisis teóricos en las ciencias sociales y los cambios  imprescindibles, ante el giro de la atención científica entorno a los enormes o pequeños sucesos de ruptura y sus mutaciones significativas en los modelos teóricos, epistemológicos y metodológicos de la ciencia, de modo que ante la emergencia de nuevos planteamientos científicos que permiten adquirir herramientas para encontrar explicaciones al complejo funcionamiento social del mundo que nos rodea ha llegado el tiempo de tomar las riendas de la libertad crítica, reflexiva y participativa para moldear las nuevas premisas, bajo la advertencia de que “Marx o Nietzsche, ya no aseguran la salvaguarda que se les había confiado. No hay que contar con ellos para conservar los privilegios, ni para afirmar una vez más, que al menos la historia está viva y prosigue, que para el sujeto atormentado es el lugar del reposo, de la certidumbre, de la reconciliación, del sueño tranquilizador” (Foucault, 1969:26,27).

Bibliografía.

Foucault, Michel. (1969). La arqueología del saber. México. D.F. Siglo xxi editores, México.

Aron, Raymond. (1987). Las etapas del pensamiento sociológico. Argentina. Buenos Aires. Ediciones siglo Veinte.

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