Presencia actual de la orientación trazada por la Escuela de la Praxis ex-yugoslava

Por: Francisco Hernández Echeverría

El primero de septiembre de 1964 la Asociación Filosófica Croata publica el primer número de la revista bimensual Praxis, instituyéndose como la voz de un grupo de estudiosos marxista críticos de la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia. La publicación aparecía justamente treinta y siete años después de la publicación del primer y único número de otra revista croata de filosofía, la Revista de filosofía y psicología. En el mismo tenor, treinta y siete años después del último número de Praxis (1974), la Fundación Rosa Luxemburg para la Europa del Este, con sede en Belgrado, organizó a mediados de octubre de 2011 un coloquio dedicado al pensamiento filosófico actual inspirado en la famosa revista, el cual llevó el título de: “Praxis: la crítica y el socialismo humanista” (Sekulić, 2011).

        Durante tres días, en el hermoso paisaje del archipiélago de Korčula, frente a la península de Pelješac (Mar Adriático), se llevó a cabo la lectura y debate de los trabajos, justamente en el histórico sitio que sirvió de sede a la famosa Korčulanska ljetna škola (Escuela de verano de Korčula) —hoy es un recinto internacional a manera de Casa de Cultura dedicado a la publicación de ensayos críticos, no exclusivamente marxistas. Tanto los organizadores, como los ponentes, invitados y asistentes fueron de diversos orígenes: Croacia, Serbia, Bosnia, Eslovenia, Polonia, Italia y la mayoría de Alemania (los idiomas oficiales fueron alemán y el llamado “bhs” —bosnio, croata y serbio).

        De los fundadores de Praxis sólo estuvo la profesora Zagorka Pešić-Golubović, los demás eran “praxistas” más jóvenes: Božidar Jakšić, Gajo Sekulić, Nebojša Popov, Adnan Hodžić y Lino Veljak. Como es común en los círculos intelectuales y académicos, Predrag Matvejević y el politólogo alemán Iring Fetscher no asistieron al evento, y la ausencia de algunos de los “jóvenes de la generación anterior” (Žarko Puhovski, por ejemplo) suscitó mordaces interpretaciones. También hubo nula presencia de la prensa, a excepción de algún periodista de medios alternativos.

        El subtítulo del coloquio dio al evento una atmósfera de ocasión “para la memoria y para la actualidad”. Y aunque la mayoría de las conferencias fueron presentadas por una nueva generación de profesores universitarios e investigadores, la discusión crítica no fue elaborada desde una dimensión intergeneracional: la historia de los “testimonios” de la edición original se insertó en un marco de elaboración crítica de la misma memoria.

Foto: Flickr.com/fhwrdh

        En el patio ubicado frente a la sala en la que se dio lectura a los textos, se preparó una exposición con carteles y facsímiles de las páginas más significativas de Praxis; sobre una mesa se dispusieron las portadas de todos los números publicados durante su década de vida, mientras que un monitor proyectaba un cortometraje sobre el trabajo de la Escuela: imágenes raras, recopiladas y editadas por el director Rajko Grlić, hijo del filósofo Danko Grlić, uno de los fundadores de la revista. Fuera del programa, se presentó la película “Rani radovi” (Escritos juveniles) de Želimir Žilnik (ganadora del Oso de Oro de Berlín en 1969), y el documental “Entrevista con Andrija Krešić” (filósofo fundador de la revista, retirado desde hace más de cuarenta años, y ahora alojado en una casa hogar para ancianos en Belgrado) de Rastko Popov. Así mismo, aprovechando la temática de cine, se llevó a cabo una animada sesión nocturna en la que se trató el fenómeno de la “ola negra” en la cinematografía yugoslava (Sekulić, 2011).

        Fue sorprendente, que durante el evento, no se respirara un aire de nostalgia, incluso entre aquellos que habían seguido de manera muy directa la vida de Praxis. A decir de Tatjana Sekulić, tal vez esto se debió, no sólo a la ruptura que los filósofos, sociólogos y antropólogos praxistas habían hecho con el mundo de antes, principalmente motivada por los conflictos nacionalistas étnicos, sino más bien a su arraigado espíritu crítico, desde el cual, no se permiten “sentimentalismos fáciles”.

        La creación de la Escuela de verano de Korčula y la filosofía y teoría social desarrollada en torno a la revista Praxis, fueron efectivamente dos eventos inseparables que dieron origen a la llamada Escuela de la praxis, una escuela filosófico-teórica resultante de la aguda, y cada vez más amplia, colaboración intelectual entre las universidades yugoslavas de la época, que sirvió durante décadas de punto central, aplaudido o  refutado, de lo que se describió como el “socialismo de rostro humano” yugoslavo.

        Hay que recordar que una de las tendencias más conocidas en el marxismo de la Europa Oriental estuvo representada por el modelo socialista de la ex-Yugoslavia. Para Pešić-Golubović (1971: 104) la vía yugoslava al socialismo no era consecuencia de una revolución interna sino de “la urgente necesidad de diferenciarse de un modelo extranjero de socialismo, […] impulsada por la necesidad de defender no solo la independencia territorial sino también la política”. Debido a ello, el experimento yugoslavo fue un híbrido histórico que combinaba burocratismo centralizado con una política económica de autogestión obrera y campesina parcial y autárquica, por lo que el régimen de Tito fue visto por la Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) como desviacionista, reformista y variante “herética” del campo socialista oficial. No obstante, ya desde la década de 1950, existía en el interior del país grupos de ortodoxos pro-soviéticos y grupos de intelectuales “disidentes” que preconizaban la libre discusión del pensamiento marxista dentro de un país socialista (Herra, 1985: 92).

        Las décadas de 1960 y 1970 fueron tal vez uno de los períodos más significativos en la historia del ex-país comunista, debido a que la esfera pública yugoslava gozaba de una apertura sin precedentes en comparación con otros regímenes del socialismo real, inclusive, era una oportunidad histórica para mostrar aquel modelo socialista humanista a la nomenklatura comunista, la cual se jactaba, sin fundamento, de cultivar y aplicar tal modelo. También esta etapa se caracterizó por un crecimiento económico significativo, por los movimientos estudiantiles alternativos y los movimientos feministas, por el descontento de la “clase obrera”, visibilizado sobre todo en las numerosas huelgas que brotaron en el país y que no pudieron ser ocultas a la opinión pública. Asimismo, fueron los años en que un sector de políticos e intelectuales croatas plantean “la cuestión nacional”, en contraste con la apuesta, sin precedentes, por un marxismo crítico, filosófico y sociológico de un grupo de jóvenes teóricos sociales de Zagreb y Belgrado, así como de Sarajevo y Ljubljana que crearan la escuela de verano en la isla adriática de Korčula en 1963, y al año siguiente fundarán la revista Praxis. Entre los nombres más representativos de este colectivo estaban: Gajo Petrović, Rudi Supek, Branko Bošnjak, Predrag Vranički, Milan Kangrga, Zagorka Pešić-Golubović, Mihajlo Marković, Danko Grlić, Veljko Korać, entre otros.

        Esta Escuela de la Praxis, que será una corriente bastante heterogénea, y además, tildada por el socialismo real de intelligentsia burguesa de izquierda, condensó en un movimiento intelectual que tenía la intención de agrupar a los disidentes cuya pretensión no era destruir el sistema, sino el retorno al auténtico marxismo mediante el restablecimiento de sus aspectos dialécticos y humanos. En este sentido, dice Gajo Sekulić (en Sekulić, 2011), la Escuela de verano de Korčula se parecía bastante al “taller de una universidad abierta”, basada en un proceso continuo de estudio cuyo principal instrumento era el debate crítico contra un marxismo estéril derivado del dogmatismo y autoritarismo inmovilista de los regímenes y partidos stalinistas.

        Romper las cadenas doctrinarias de la socialdemocracia y del stalinismo, que por muchos motivos, parecen ser parte de la misma historia burguesa, era el centro de reflexión de la Escuela de la Praxis, así como profundizar en la problemática de la alienación en los Estados socialistas. Esto, con el fin de concebir un hombre como “ser de la praxis” desde el punto de vista marxista, en un momento en que la categoría de praxis había desaparecido casi por completo del horizonte marxista: “el hombre es el ser de la praxis y ésta, como actividad libre y creadora, se contrapone a la praxis inauténtica, propia del hombre en su autoenajenación” (Petrović, 1967). Por lo tanto, su dura crítica también se extenderá hacia la osificada religión de estado del “marxismo-leninismo” de Josip Broz Tito y de la Savez komunista Jugoslavije (Liga de Comunistas de Yugoslavia).

        De este modo, los filósofos yugoslavos de la praxis hacían un llamado a destruir todas aquellas relaciones que oprimen al hombre, heredadas de Stalin, quien consideraba al ser humano y sus prácticas, a la praxis y al conocimiento, como “meros reflejos del mundo objetivo”. Por ello, su apuesta fue, al menos en parte, por un “humanismo teórico socialista anti-dogmático”, básicamente orientado hacia —como Castoriadis ya lo había planteado— la  necesidad de una lectura crítica y creativa de Marx.

        En efecto, la Escuela de la Praxis levanta la voz contra los intelectuales occidentales y orientales que, tal como ya lo había hecho notar Lenin, habían “canonizado” a Marx al grado de convertirlo en un “icono inofensivo:

Ocurre hoy con la doctrina de Marx lo que ha solido ocurrir en la historia repetidas veces con las doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los jefes de las clases oprimidas en su lucha por la liberación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola. En semejante ‘arreglo’ del marxismo se dan la mano actualmente la burguesía y los oportunistas dentro del movimiento obrero. Olvidan, relegan a un segundo plano, tergiversan el aspecto revolucionario de esta doctrina, su espíritu revolucionario. Hacen pasar a primer plano, ensalzan lo que es o parece ser aceptable para la burguesía (Lenin, 1966: 5-6).

        Intentarán entonces practicar un retorno a Marx, principalmente al joven Marx, es decir, interpretarlo dialogando preferentemente con sus primeros escritos, en particular en los Ökonomisch-philosophische Manuskripte aus dem Jahre 1844 (Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, publicados por primera vez en 1932), los cuales jugaron un papel de suma importancia en la discusión yugoslava de las décadas de 1960 y 1970 (Hoff, 2017: 50).

       También la Escuela de la Praxis estaba animada por la idea de abrir los caminos del pensamiento marxista no sólo hacia un marxismo creativo, sino también hacia otras direcciones filosóficas. Por ello, aprovecharía eclécticamente los trabajos de Antonio Gramsci, Ernst Bloch y György Lukács, se confrontará con el existencialismo y con la teoría crítica. De hecho, repetidas ocasiones participaran en la Escuela de verano en Korčula personalidades tales como Herbert Marcuse, Ernst Bloch, Erich Fromm, Agnes Heller, Henri Lefevbre, Karel Kosík, Leszek Kołakowski, un joven Jürgen Habermas, Lelio Basso, Ernesto Baroni, Umberto Cerroni, Lucio Lombardo Radice, Enzo Paci y otros más.

Foto: Flickr.com/Lauras Eye

       La década en que fue publicada la revista Praxis (1964-1974), como ya se mencionó, gozó de un contexto idóneo por lo paradigmático que resultaba Yugoslavia en ese momento. Sin embargo, en lugar de aprovechar esta oportunidad y abrirse hacia una mayor democratización y liberalización del país, como consecuencia coherente por la ruptura con Stalin en 1948 y, sobre todo, por la renovadora experiencia de la autogestión que se había implantado en el ámbito económico (que poco después se introdujo también en la esfera política y social), Tito y los oligarcas de la Liga de los comunistas optaron por ver a la Escuela de la Praxis como una anomalía que se debía reprimir. Así, el sistema atacó la revista como enemiga de la autogestión socialista y del comunismo, colocándola repetidas ocasiones bajo presión, con el explícito fin de bloquear la publicación y que sus colaboradores fueran retirados de la investigación y la docencia en las universidades.

       En efecto, cuando a mediados de la década de 1960 el sistema titoísta puso en marcha la represión, ésta se siguió extendiendo cada vez más hasta liquidar, una tras otra, toda propuesta de actuación autónoma. Los primeros chivos expiatorios fueron los estudiantes en el 68, después siguieron los movimientos obreros, y finalmente la revista Praxis y la Escuela de verano de Korčula corrieron con la misma suerte. Dejarían de existir en 1974, sin haber sido prohibidas o liquidadas oficialmente mediante proceso político: simplemente se les retiró los fondos que las mantenían con vida.

       A tal grado había llegado ya la esquizofrenia del socialismo yugoslavo, que en la década de 1980, en los manuales de “Defensa popular y autodefensa civil” —materia obligatoria, junto con la de marxismo, para todos los cursos de licenciatura— se podía leer que “los enemigos del pueblo” eran los filósofos de la revista Praxis y los anarco-liberales del grupo de Belgrado: “son la misma basura en la que terminan los nacionalistas, los burgueses, los tecno-burócratas y los agentes soviéticos y del Vaticano”. Empero, por otro lado, la filosofía y la sociología se estudiaba de los libros y manuales escritos por Petrović, Bošnjak y Pejović, la estética de Grlić y la historia del marxismo de Vranički (Sekulić, 2011).

       Considerando históricamente el significado actual de la Escuela de la Praxis, unos especialistas dicen que tal vez su crítica no fue lo suficientemente radical o, a la inversa, era demasiado cercana al marxismo dogmático. Otros, piensan que quizá su visión demasiado abstracta del individuo nunca le permitió el desarrollo de una verdadera teoría política, configurando una noción de “proletariado” muy alejada de la real “clase trabajadora”.

Foto: Flickr.com/Andrew Hill

Por desgracia, cuando se desataron los conflictos bélicos en la primavera de 1991, algunos miembros del Grupo Praxis abrazaron el nacionalismo, y aquella filosofía y teoría que había cristalizado mientras la revista y la Escuela de Korčula se mantuvieron vigentes, parecía ser que pasaba a formar parte de una historia remota. Sin embargo, como afirma Petrović (1988: 121): aunque Yugoslavia no fue un país que tuviera una tradición filosófica famosa en el mundo, se debe reconocer que ahí, la filosofía de la praxis fue discutida, y desarrollada de modo independiente, asumiendo una forma bastante particular (que más bien podría ser descrita como “pensamiento de la Revolución”), una forma que atrajo cierto interés internacional.

        Atracción que perdura hasta el día de hoy, pues filósofos, sociólogos y antropólogos de la otrora Yugoslavia y de otros países, han retomado la tradición praxistica para organizar coloquios como el anteriormente descrito, que, independientemente de promover la Escuela de Verano de Korčula como un sitio europeo digno de recordar, reabra la discusión y reelaboración teórica de los caminos de la autogestión que favorezca la reconstrucción y renovación de una izquierda emancipatoria con propuestas políticas audaces y radicales en tiempos nada fáciles de imperialismo teórico y práctico del neoliberalismo.

_________________________

HERRA, Rafael Ángel (1985): “Mihailo Marcovic. La heterodoxia yugoslava. Retrato”. Revista de  Filosofía de la Universidad de Costa Rica (San José de Costa Rica), Vol. XXIII, No. 57, diciembre, pp. 91-92.

HOFF, Jan (2017): Marx Worldwide: On the Development of the International Discourse on Marx since 1965. Países Bajos: Brill Academic (Trad. de Nicholas Gray).

LENIN, Vladímir Ilich (1966): El estado y la revolución. Beijin: Ediciones en Lenguas Extranjeras.

PEŠIĆ-GOLUBOVIĆ, Zagorka (1971): “Las ideas socialistas y la realidad”, en Vranick, Predrag y otros, El socialismo yugoslavo actual, p. 104. México: Grijalbo.

PETROVIĆ, Gajo (1988): “Lukács y la filosofía yugoslava de la praxis”, en Graciela Borja (comp.), György Lukács y su época, p. 117-136. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

____ (1967): Marx in the mid-Twentieth Century. Nueva York: Anchor.

SEKULIĆ, Tatjana (2011): “Per una critica spietata dell’esistente. L’attualità di Praxis”, en Osservatorio Balcani e Caucaso-Transeuropa (Rovereto, Italia), 08 de noviembre. Recuperado el 14 de agosto de 2017, desde: https://www.balcanicaucaso.org/aree/Croazia/Per-una-critica-spietata-dell-esistente.-L-attualita-di-Praxis-106951

VRANICKI, Predrag y otros (1979): El socialismo yugoslavo actual. México: Grijalbo.

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