Feminismo: La Segunda Ola

Por: Carla Julieta Jerez Guerrero

Feminismo: La Segunda Ola

 

El gran hombre nace de la masa y lo arrastran las circunstancias,

pero la masa de mujeres queda al margen de la historia,

y las circunstancias son para cada una de ellas un obstáculo y no un trampolín.

Simone De Beauvoir, 1949, p.66

A lo largo de los años y desde su surgimiento el feminismo ha tenido diversas definiciones, se le ha visto como movimiento que pide el reconocimiento de los derechos de la mujer o que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades. Si bien hay muchas visiones del feminismo y en la actualidad se parte en muchas ramas, a su vez han surgido críticas y cuestionamientos de su utilidad, pero a favor o en contra es importante reconocer los logros del movimiento; como son el sufragio femenino, igualdad ante la ley, derechos reproductivos, estudios de género, entre otros que hablaremos más adelante, pero como todo hay un comienzo y el feminismo como buen movimiento se da como un proceso u “olas”.

Al hablar de la segunda ola del feminismo es congruente hacerlo de la primera ola, donde la mujer surge en el estado liberal, Mary Wollstonecraft escribe en 1792 uno de los primeros textos donde hay un discurso a favor de la mujer; “Vindicación de los derechos de la mujer”,  en este argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no obtienen la misma educación. Otra figura importante a favor del feminismo es John Stuart Mill, que se propuso misma educación y sufragio de ambos sexos, ya que él creía en la libertad individual, concibe que el progreso de la humanidad será inútil, ilógico e inefectivo en tanto el hombre disfrute de unos privilegios de los que la mujer carece.

Por fin teniendo estos antecedentes en mente procederemos a hablar de lo que nos atañe; la segunda ola del feminismo que se da entre siglo XIX y principios del siglo XX, donde se vivieron  exaltaciones muy grandes como son la primera y la segunda guerra mundial,  entonces el ideal de mujer es aquella abstracción política que ha de servir, no solo como esclava débil y frágil, sino como objeto complaciente y amoroso al varón, quien sí cuenta con esa personalidad legal y civil.

A pesar de todo, las guerras son impulsadores sociales enormes y el feminismo no quedo exento de esto; para la primera guerra mundial en Reino Unido había mujeres que servían como enfermeras atendiendo soldados y otras denominadas munitionettes trabajan en fábricas de municiones.

Después de la segunda guerra mundial se otorga en la mayor parte de occidente el sufragio a la mujer, contrariamente de esto entreguerras se da un estado neutro del feminismo donde al dar dos pasos adelante con la inserción de la mujer al campo laboral se retrocede uno cuando al finalizar la guerra la mujer es despedida y el hombre regresa a ser la base de la familia.

No todas las mujeres se sentían cómodas con esta idea, por ejemplo; Simone de Beauvoir con su obra “El Segundo Sexo” publicada en 1949 hace una revelación antes impensable:

«No se nace mujer: se llega a serlo», con esta corta frase De Beauvoir revitaliza el feminismo y es que deja claro que «la mujer» o lo que entendemos por mujer es un producto cultural que se ha construido socialmente, denuncia que la mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo y reivindica que la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios.

Para los años 50’s las mujeres comienzan a expresar su disconformidad con su status en la sociedad y el hecho de que la sociedad les niegue estudios o igualdad.

Así como De Beauvoir, Betty Friedan hace lo propio con su obra “La mística de la feminidad” en 1963, en donde defiende que lo que hacía falta era reformar, cambiar la identidad y las expectativas de las mujeres, ya que todo esto hace que las mujeres se sientan vacías y miserables, a lo que la autora llama “el problema que no tiene nombre”, abogaba abiertamente por la necesidad de que se salieran del ámbito exclusivo del trabajo doméstico y se incorporaran a la esfera pública. Con esta obra tiene lugar la conformación contemporánea de la perspectiva feminista liberal, para este tiempo las feministas de diversos ámbitos estaban de acuerdo en algo, la igualdad de las mujeres es la liberación sexual, esto significaba romper un estigma de la mujer, era estar a favor del aborto y en contra de la necesidad del matrimonio para mantener relaciones sexuales, entre más cosas.

Después del éxito de su libro Friedan se convierte en una de las fundadoras de NOW (Organización Nacional de Mujeres) en 1966, organización pro derechos civiles de la mujer.

En el paso de los 60’s y los 70’s se dan diversas huelgas de mujeres, entre ellas “No More Miss America” donde se levantaban en contra de los concursos de belleza, así poco a poquito  con el movimiento de liberación de las mujeres se da el surgimiento de lo que daría paso a la tercera ola del feminismo; El feminismo radical, que tendría como máximo exponente a Kate Millet con su ensayo “Política Sexual”, en el cual define “lo político” como “el conjunto de relaciones y compromisos estructurados de acuerdo con el poder, en virtud de los cuales un grupo de personas queda bajo el control de otro grupo” es por ello que “el sexo es una categoría social impregnada de política” (p.32), es relevante porque explica que la sexualidad tiene un aspecto político a menudo tenido poco en cuenta y se interesa por el modo en el que el sistema patriarcal influye en las relaciones sexuales.

Seguidamente de Millet el feminismo se fragmenta en grupos cada vez más pequeños entre ellos el feminismo cultural o de la diferencia el cual debate la categoría género que sustituye por diferencia sexual y defiende una “esencia femenina”. El punto de vista que me resulta más impresionante es el de  Adrienne Rich, que defiende el lesbianismo como única elección sexual posible para preservar esa esencia femenina, otra minoría feminista es el feminismo racial o black feminism, sustenta que este feminismo hegemónico, aunque pretende ser igualitario, es “racista por omisión”.

Foto: Flickr.com/ Charis Tsevis

Para finalizar el feminismo de la segunda ola realiza una crítica de la visión androcéntrica de la sociedad, a la que debe atacar para conseguir sus objetivos, en mi punto de vista y tal vez porque estoy consciente de la tercera ola, veo al feminismo necesario y el de la segunda ola como el más puro, porque no se fragmentaba en qué lado jala más la cuerda y lo radical aun no era visible (entendiéndose a lo radical como “desde la raíz”), cuando hablo de pureza hablo pues de generalidades, en la segunda ola con Simone de Beauvoir vemos a la mujer sufriendo una experiencia extra corporal donde su órgano sexual no estaba ligado a su destino, y bien podríamos tomar esta connotación para aplicarla en ambos sexos, yo soy feminista, pero no deseo un matriarcado, quiero igualdad que aunque sé bien que los movimientos sociales son un proceso me quedo con la idea de Stuart Mill donde somos iguales por ser individuos, le añado lo que decía Simone De Beauvoir; no es necesario una etiqueta (hija, esposa, hermana) para sentir empatía.

Ahora vemos muy común la palabra “feminazi” para hablar de las feministas y me hace pensar que tan alejados podemos estar de la realidad, nos es tan fácil colocar nombres sin conocer su significado y  creo que la importancia del feminismo radica en dejar de lado exactamente eso; los nombres, dejar de pensar en lo que ya está establecido y creer que es posible ser compatibles con todos porque todos gozamos de los mismos derechos y estamos conscientes de que las cualidades no dependen de lo físico.

Bibliografía:

MILL, J.S. (2008). La esclavitud femenina; México; Artemisa Ediciones/Clásica

WOLLSTONECRAFT, M. (2005); Vindicación de los derechos de la mujer; México; Ediciones AKAL.

WOOLLACOTT, A. (1994); On her their lives depend; California, USA: University of California Press.

DE BEAUVOIR, S. (2000): El Segundo Sexo, España; Catedra.

FRIEDAN, B (2009); La mística de la feminidad, España; Catedra.

MILLET, K (2010); Política Sexual, España; Catedra.

TUBERT, S (2003); Del sexo al género: los equívocos de un concepto, España; Catedra.

 

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