La era orwelliana en el Estado Mexicano de nuestros días.  

Por: Cristopher Mejía Rosas y Gabriel Téllez Niño.

 

George Orwell, seudónimo de Eric  Arthur Blair, se rodeo por el agitado contexto político del Siglo XX, distinguido principalmente por las dictaduras y  los gobiernos totalitarios de Europa occidental, desembocando en los conflictos mundiales que ocasionaron la primera guerra mundial, la guerra civil española y la segunda guerra mundial. Se observan influencias notables en la concepción literaria e intelectual del autor, hasta llegar al punto de obtener la creatividad necesaria para consolidar la obra de gran magnitud, en función del análisis político de su tiempo. No obstante, a pesar de la ficción de su contenido, la importancia de su análisis en la actualidad radica en la descripción detallada de un poder político autoritario omnipotente, con características similares a los gobiernos de nuestros días.

Refiriéndonos específicamente a la obra 1984 resulta fundamental señalar la utilidad de los detalles narrativos que giran en torno a las características del funcionamiento de un sistema político tecnificado, con el poder de regir la vida de sus súbditos, descrito de una manera muy cercana a las prácticas políticas de nuestros días, refiriéndonos a las condiciones políticas, económicas y sociales en la actualidad, determinadas por decisiones políticas que a su vez son condicionadas por los intereses internacionales de despojo y explotación imparable en función de satisfacer la necesidad impuesta por la lógica de crecimiento económico  que rige las políticas de los países en la actualidad.

Centrándonos en el personaje principal que padece las condiciones del  Estado totalitario en el que Winston Smith siente odio y amo al “Gran Hermano”, esa realidad de ficción narrada por George Orwell tan visionaria para estos tiempos en México en el que desde hace algunos años se vive una crisis de legitimad en el aparato de gobierno, sus líderes políticos roban y se apoderan a manos llenas del erario público, niveles de corrupción en su máxima expresión.

El poder de los personajes políticos es tanto que manipulan a su antojo la realidad político-social, la corrupción y crisis del país solo existe en las calles, en espacios reducidos donde las conciencias se abren paso a la crítica.

Por otro lado, el poder del Estado se manifiesta en casi todos los medios de comunicación del país y se reescribe la realidad de nuestro país, donde las mentes presas de libre albedrio trabajan en la redacción de la realidad que transmitirán los noticieros, los artículos y notas periodísticas, la censura anula la situación de una sociedad sangrada y encadenada

La corrección y manipulación, a voluntad, de la realidad sin duda nos traslada a la vida y trabajo de Winston Smith en el “Ministerio de la Verdad”, en el que Winston trabajaba reescribiendo la verdad de todos los días, incluso en la modificación de acontecimiento históricos y sus personajes, tenía la tarea de destruir todo indicio, suceso, vida y personajes que el partido y el “Gran Hermano” consideraban como un peligro de sublevación.

Foto: Flickr.com/ TNP

En México la censura no solo representa peligro, si no la misma muerte como en algún momento lo dijo Winston al definir el Cric-Mental, que en términos de Neo lengua significaba todo pensamiento o ideología en contra del Partido y el “Gran Hermano”, esto para Winston implicaba la misma muerte. En México periodistas son secuestrados, torturados y asesinados por realizar su trabajo, la  búsqueda de la veracidad de sus notas, sus artículos de la vida social del país, en tanto que el control y poder político es tan imponente que al día siguiente no murió un periodista ó un luchador social, solo una víctima más de la delincuencia, nuestra sociedad  presa del terror y miedo se queda en su zona de confort para callar y silenciar la muerte de su misma especie.

Winston confiaba y tenía fe en una sublevación que naciera de la prole, ellos eran los únicos que tenían el poder y fuerza para una rebelión en contra del “Gran Hermano”, era un anhelo no solo de su conciencia, si también de su corazón, pero Winston jamás vio reflejado aquel sueño que Óbrien y toda la estructura de poder y control del Partido y “Gran Hermano” se encargaron de destruirle.

En estos días la solidaridad en nuestra sociedad mexicana se encuentra extraviada y secuestrada. La deshumanización de las miradas tristemente refleja aquel anhelo y creencia que el mismo Winston perdió y le destruyeron en tortura antes de amar y aceptar la ideología del “Gran Hermano”. México y nuestra sociedad fragmentada, sin rumbo y equilibrio se pierden al mismo tiempo que es susceptible de control por el Estado, haciendo casi innecesario el uso de micrófonos y tele pantallas que vigilen en todo momento. Pero es tarea y trabajo de todos aquellos  que abren su mente a la crítica, hablar, escribir y gritar la realidad, “sumar conciencias al despertar”, será la consigna de los días del futuro.

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