La construcción de la realidad desde otro imaginario histórico: Apoloniatzi y la Revolución, documental de Martín Juárez Montes

Por: Hugo Israel López Coronel.[1]

 

“Yo vi la guerra”

Doña Apolonia Tecalero Ponce

En el campo de las Ciencias de la Comunicación son diversos los enfoques y reflexiones en torno a los procedimientos interpretativos que se hacen de las fuentes de información como constructoras de la realidad. Muchas de estas enunciaciones han participado de la interpretación desde una visión donde el individuo, como ser social, se encuentra aislado del contexto que lo circunscribe. Y es, precisamente, la aceptación de este hecho el problema que ha generado, como en el caso de la historiografía oficializada, una percepción parcializada y muchas veces errónea de la realidad.

La percepción de la realidad se compone de imágenes almacenadas y también actualizadas como ideas; la ficción de la realidad fomenta actitudes, creencias determinadas que se transmiten por medio de la eficacia simbólica del mensaje que subyace como sustrato en todo discurso, tanto en su lenguaje verbal como visual y paralingüístico, aspecto que, como afirma Alfonso Mendiola (Mendiola, 2009), tiene “[l]a finalidad de introducir esta diferencia [para] dar cuenta de los procedimientos que es preciso realizar para transformar una percepción en una comunicación (discurso) de esa percepción” (P. 22).

En el plano narrativo, estos modelos se presentan en su versión positiva (los héroes: seres imitables, con una conducta ejemplar) y en su versión negativa (los antihéroes: personajes que entran en conflicto con los valores convencionales). En el campo de los géneros cinematográficos, y en especial en el género cine documental, el tema histórico ha significado tomar en cuenta una serie de atributos que le asignan un interés especial a este género: ya para historiadores o ya para aquellos cuyo interés de estudio se encuentra en el pasado en general.

Es evidente que el acercamiento a un hecho histórico, en lo que a su forma de historiar se refiere, ha cambiado. A lo largo del siglo XX, y en las dos décadas transcurridas del siglo XXI, se han producido diversos procesos tanto teóricos como metodológicos en este tipo de investigación, de ahí la validez en la vinculación de premisas científicas que confirmen un enriquecimiento en el tratamiento de estas fuentes de información. Como refiere Ángel Luis Hueso (Hueso, 1991)

[…] El establecimiento de unos nexos de unión entre las líneas de investigación histórica que se han dado en esta centuria y las películas que buscaban una «interpretación» del pasado, puede inscribirse en la línea seguida por multitud de historiadores en defensa de la interconexión del cine con la sociedad que lo ve surgir; los múltiples trabajos de Ferro, Sorlin, Jackson y tantos otros en esta línea investigadora, avalan la seguridad de encontrarnos en un camino que puede conducir a una continua profundización en el conocimiento del cine (Pág. 14).

 El documental Apoloniatzi y la Revolución (2004), de Martín Juárez Montes se inserta en el género cine documental de corte histórico. Dicha categoría, si bien representa significativamente un ámbito complejo de definir a causa de la dificultad en delimitar un terreno neutral en el mismo, es el aspecto que precisamente no lo exenta de posibles críticas. Cabe mencionar que la significación del acontecimiento es preguntar algo que sólo puede ser respondido en el contexto mismo del hecho. Romaguera y Alsina (Romaguera & Alsina, 1989) sostiene que

[l]a finalidad del documental […] es representar la vida bajo la forma en que se vive. Esto no implica en absoluto lo que algunos podrían creer; a saber, que la función del director del documental sea filmar, sin ninguna selección […] La labor de selección, la realiza sobre material documental, persiguiendo el fin de narrar la verdad de la forma más adecuada” (Pág.152).

Lo anterior nos sitúa en la reflexión de que los límites no son del todo precisos entre el discurso histórico como fuente de información –por ende como género narrativo– y la historiografía “oficial”, aspecto que, en los últimos tiempos, ha generado exhaustivos debates que traen consigo una serie de precisiones en torno a la estructura de esos discursos, pero sobre todo, la intención de verdad del discurso en el aspecto narrativo.

Foto: Flickr.com/ Rodolfo León

Apoloniatzi y la Revolución (2004), de Martín Juárez Montes, es un documental que narra la historia de Apolonia Tecalero Ponce, una habitante de San Bernardino Chalchihuapan, junta auxiliar del municipio de Santa Clara Ocoyucan, ubicada al suroeste de la Ciudad de Puebla, así mismo narra aspectos de cómo Apolonia Tecalero Ponce sobrevivió la Revolución Mexicana; entre estos datos, se destaca dónde buscó la vida, qué hacían las muchachas para no ser llevadas por los soldados, qué comían, y cómo y dónde acabó la guerra, recursos narrativos que cuestionan su omisión en el discurso histórico “oficial”.

Yadira Llaven (Llaven, 2009) en un artículo publicado en La Jornada de Oriente sitúa algunas de las características sustanciales de este trabajo cinematográfico, en el que de manera precisa se reflexiona acerca del hecho histórico que significó para la gente que ha sido olvidada por el discurso histórico “oficial”, y refiere que:

La Revolución Mexicana no sólo se vivió en español. Algunos, como Apolonia Tecalero Ponce, la recordaban en náhuatl. “No sé ni cuándo comenzó ni cuándo terminó. Nadie nos avisó”, dice la imagen de Doña Apolonia en el documental Apoloniatzi y la Revolución, de Martín Juárez Montes. Antes de su muerte a los 94 años en 2004, la protagonista de esta historia dejó testimonio en video de cómo ella y el pueblo de San Bernardino Chalchihuapan vivieron las turbulencias del movimiento armado de principios del siglo XX.

Bajo este argumento, se pretende reflexionar que al realizar una historia del pensamiento de cualquier grupo social generalmente no se toman en cuenta las realidades que se desarrollan al margen de los canales de producción que legitiman un discurso histórico. Es decir, aquellas formas de pensamiento que han acompañado las prácticas cotidianas de organización de la vida social en torno a una historia oficial, este aspecto es evidente dentro de la narrativa misma del documental Apoloniatzi y la Revolución (2004), donde la voz de Doña Apolonia Tecalero Ponce refiere hechos que el discurso oficial de la historia no destaca, cabe preguntar, entonces, ¿qué categoría define la pertinencia de enunciar un hecho en un discurso histórico?

La conceptualización de la historiografía y del discurso histórico –referido en el documental Apoloniatzi y la Revolución (2004)– permiten establecer los márgenes contextuales que, de acuerdo con la propuesta de Seymour Menton (Menton, 1993), plantean los rasgos de la concepción histórica en cuanto a la explicación del presente desde una perspectiva del pasado, aspecto que le refiere un discurso necesariamente, y por ende una ideología, como parte de la misma inercia social –y cultural– que lo implican, y este constructo –universo de espacios y tiempos– configuran esa metáfora llamada historia, que como discurso se fundamenta sobre una base ideológica muy bien definida. Esto se aprecia, en palabras del mismo autor de Apoloniatzi y la Revolución (2004), y referidas en el trabajo de Yadira Llaven (Llaven, 2009):

Cinco años después, Martín continúa empeñado en rescatar las voces de los otros protagonistas del movimiento armado a través del proyecto de título tentativo Los últimos revolucionarios. “Yo no quiero retratar que los zapatistas eran aliados del pueblo ni que los carrancistas eran sus enemigos. Yo retrato la situación tal cual lo narran mis personajes. Pero a través de varios testimonios el público confirmará qué bando estaba más inclinado a apoyar al pueblo”.

La historia, como parte de la cultura y devenir humano, es un entramado de discursos impregnados de subjetivismos, delimitado por lo social y lo personal. La investigación científica, en este ámbito, interesa tanto a historiadores como a investigadores en diversas áreas del conocimiento, en cuyas expresiones estéticas se contempla el sentido del transcurso del tiempo.

Por ello, la tarea que significa analizar un discurso histórico implica reflexionar acerca de la elaboración o representación discursiva que en cada época se hace de un pasado-presente; es decir, no es el pasado, sino el pasado visto desde el presente lo que enfrenta como dificultad un estudio de cualquier fenómeno mental o subjetivo con cuestionamientos históricos desde la perspectiva histórica de lo imaginario, de la cultura, del inconsciente y de todas esas concepciones que figuran un revestimiento incorpóreo de la realidad, y que además, requiere de un análisis histórico desde otros métodos para realizar interpretaciones con un cariz interdisciplinario, aspecto éste que permite visualizar, desde otro acercamiento, al discurso enunciado en el documental Apoloniatzi y la Revolución (2004) como fuente de información inherente en el tejido cultural y discursivo de la sociedad, y por ende, también de la realidad.

El documental Apoloniatzi y la Revolución (2004), como espacio narrativo, configura la historia de un México revolucionario a partir de una perspectiva histórica; así mismo, desde el enfoque de otras metodologías, permite vislumbrar las pertinencias ideológicas de los personajes olvidados por la historia oficial, ello, en correspondencia con la posibilidad de analizar a cualquier otro personaje, en su tratamiento histórico, de la historiografía oficial. Este aspecto plantea la afirmación de que la distancia existente entre los universos narrativos, como fenómenos históricos, opera de manera similar: las referencias históricas desde los discursos periféricos en relación con los hechos que enuncia la historiografía oficial producen el mismo resultado.

Trabajos citados

Aguilar, G. H. (1994). Figuras y estrategias en torno a una semiótica de lo visual. México: Siglo XXI Editores.

FICM, D. d. (2014). Festival Internacional de cine de Morelia A.C. Recuperado el 27 de marzo de 2016, de Festival Internacional de cine de Morelia A.C.: http://directoriorealizadoresficm.com/realizadores/juarez-montes-martin/

Hueso, Á. L. (1991). Planteamientos historiográficos en el cine histórico. Film-Historia, Vol. I, No.1 , 13-24.

Jitrik, N. (1995). Historia e imaginación literaria. Buenos Aires: Editorial Biblio.

Llaven, Y. (4 de Febrero de 2009). Apoloniatzi y la Revolución Mexicana en náhuatl, un documental de Juárez Montes. Puebla, Puebla, México.

Mendiola, A. (2009). Los géneros discursivos como constructores de realidad. Historia y Grafía, núm. 32, 21-60.

Menton, S. (1993). La Nueva Novela Histórica de América. México: FCE. México: FCE.

Romaguera, J., & Alsina, H. (1989). Textos y manifiestos delcine. Málaga: Cátedra.

 

[1] Acerca del autor: Es maestro en Literatura Mexicana por la FFyL-BUAP y miembro activo en Óclesis, Víctimas del Artificio.

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