La astucia individualista en la leyenda de Till Eulenspiegel

Por: Francisco Hernández Echeverría

Dado que en esta ocasión la temática de Revista 217 es sobre la vida entre Héroes y Villanos, cabe traer a colación que la construcción de este tipo de emblemas fuertemente presentes en la cultura popular, son resultado de una mezcla de mitos, realidades, ensoñaciones y hasta adaptaciones políticas y culturales que en muchas ocasiones llegan a configurar verdaderas expresiones de una colectividad. Aprovechando el planteamiento de este tópico, hablaremos sobre el personaje semilengedario Till Eulenspiegel, donde podemos observar las huellas del canto o la poesía popular en la vida cotidiana de la gente medieval como forma de resistencia a los embates de la imposición de las clases dominantes.

La existencia de Till Eulenspiegel (o Ulenspegel en bajo alemán) ha sido puesta en duda, pero la mayor parte de los historiadores, apelando a la tradición, no dudan de que fue una persona real: hijo de un campesino nacido por cerca del año 1300 en Knittlingen (Brunswick), por lo que localmente se le ha asociado con el área bajo alemana que se extiende de Magdeburgo a Hanover, y de Lüneburg a las montañas de Harz.

Eulenspiegel será el astuto labriego, que sirviéndose de su ingenio, buen humor y principalmente del juego de palabras, vaga por los caminos de su patria narrando historias cómicas y actuando como bufón, primero por la Baja Sajonia y Westfalia, luego por Italia y Polonia, en donde se dice que tuvo un desafío con los bufones de la corte de Casimiro el Grande (Robertson, 1947, vol. VIII: 811).

Se ha especulado que fue condenado a morir en la horca en 1350, y desde el siglo XVI se ha creído encontrar el lugar de su sepulcro en Mölln (Holstein), no lejos de Lübeck, donde debajo de un tilo existe una losa que tiene grabado un espejo y un búho (objeto y animal cuyos nombres, en alemán, combinados, forman el jeroglífico de “Eulenspiegel”). Actualmente, en la ciudad de Schöppenstedt existe un museo dedicado a Till Eulenspiegel.

Tanto el personaje, como sus traviesas andanzas, fueron recopiladas por primera vez en un relato de 1483, redactado en bajo alemán (algunos especialistas consideran que fue en 1510 o 1511, probablemente Hermann Bote). Esta narración es la fuente más antigua sobre nuestro héroe, la cual serviría de base para un satírico y popular chapbook[1] que fue impreso en Estrasburgo en 1515 bajo el título de Ein kurtzweilig lesen von Dyl Ulenspiegel geboren vss dem land zu Brunsswick (Una divertida reseña de Till Ulenspiegel: nacido en el país a Brunsswick), por autor desconocido y escrito en alto alemán. Otra edición aparecerá en 1519, y otras diez ediciones más aparecieron en la primera mitad del siglo XVI en Colonia, Erfurt, Estrasburgo y Augsburgo.

La edición de Estrasburgo será reimpresa por Hermann Knust en las Neudrucke deutscher Literaturwerke des 16 und 17 Jahrh. Nu. 55-56 (Nuevas ediciones de obras literarias alemanas de los siglos XVI y XVII, No. 55-56, 1885) y por Edward Schröder (1911); la edición de 1519 tuvo una nueva edición por Johann Martin Lappenberg (Leipzig, 1854). La adaptación en verso del mismo texto en alto alemán se tituló Der Eulenspiegel Reimensweiss (El recuerdo poético de Eulenspiegel, Frankfurt, 1571) y se atribuyó, sin gran fundamento, a Thomas Murner, pero según los especialistas le pertenece a Johann Fischart. Finalmente, el filólogo Karl Joseph Simrock hará una modernización de este texto en 1864.

Total que estos textos narran las excentricidades de Till Eulenspiegel, algunas de ellas, exageradas por el cura Amis y el cura de Kahlenberg. Comúnmente sus chanzas son absurdas, y a menudo, crueles; cuando la oportunidad se presenta, se complace en la obscenidad de los hechos y el lenguaje, cayendo en la abyecta grosería, a veces llamada Grobianismus por la literatura popular de la época. Algunos estudiosos han querido ver en Eulenspiegel el símbolo del triunfal desquite de los campesinos sobre el ciudadano que en los siglos XIV y XV habían comenzado a ser tajantes con las diferencias de clase, y por lo tanto, todo lo que tenía que ver con el ambiente campestre era visto como vulgar e inferior. De ahí, se formó la idea épica de este personaje, para entender que la gente común, mediante la broma, trataba de confundir y ridiculizar a los artesanos y comerciantes de las ciudades, sobre todo, a los posaderos, pero también a los clérigos y hasta príncipes, que son, a su modo de ver, los realmente extraños y locos por ser en realidad una aristocracia en descomposición, un clero depravado y una burguesía ascendente e hipócrita (Seidlin, 1961, vol. VII: 205).

Sin embargo, otros especialistas consideran que Eulenspiegel no juega sus fechorías solamente contra los “poderosos”, sino también a los mismos campesinos: “Es como si Eulenspiegel se identificase con sus propias acciones, como si no perteneciese a clase alguna ni a nadie, de suerte que toda la sociedad se le muestra desde su lado externo, como objeto de burlonas jugarretas de su marginado” (Beutin, 1991: 94).

A veces los relatos son de carácter chocante, pero por lo general agradan a causa de su vivacidad y constituyen una buena prueba del ingenio popular, por lo que pronto fueron traducido al holandés, francés, inglés, italiano, latín, danés, sueco, bohemio y polaco.

La primera traducción fue al holandés; pero sin fecha, posiblemente pudo haber aparecido ya en 1512 (reimpresión de facsímil, La Haya, 1868). Esto sirvió de base para la primera versión francesa: Ulenspiegel, da sa vie, de ses oeuvres et merveilleuses aduentures par luy faictes, etc. (1532). Después de la reimpresión editada por P. Jannet (1882), siguieron más de 20 ediciones francesas.

En la literatura inglesa Eulenspiegel se convirtió en una figura familiar llamada “Owlglass” y aparece en el Somnour’s Tale de Geoffrey Chaucer. Sus bromas fueron adaptadas a las condiciones inglesas, y apropiadas en las colecciones asociadas con Robin Goodfellow, Scogan y otros. El renacentista Ben Jonson se refiere a él como “Howleglas” (en escocés, Holliglas) y “Ulenspiegel” en su Masque of the Fortunate Isles, Poetaster, Alchemist y Sad Shepherd.

La primera traducción inglesa completa de Till Eulenspiegel apareció hacia 1528; después aparecería Here beginneth a merye Jest of a man called Howleglas, impreso por Copland en tres ediciones, probablemente entre 1548 y 1560. Reimpresión por F. Ouvry (1867). Había, sin embargo, una edición inglesa todavía más vieja (acaso de 1518), de la cual el British Museum posee fragmentos (reimpreso por F. Brie, Eulenspiegen in England, 1903). En 1720 apareció The German Rogue, or the Life and Merry Adventures of Tiel Evlenspiegle Made English from the High-Dutch; y una edición ilustrada en inglés, adaptada por K.R.H. Mackenzie en 1880 (repr. en las Broadway Translations). En Eulenspiegel en Inglaterra, véase C.H. Herford, Studies in the Literary Relations of England and Germany in the Sixteenth Century (1888), págs. 242 y siguientes, y el referido trabajo de F. Brie. Una versión moderna es Master Tyll Owlglass, de 1923.

Como podemos apreciar, Till Eulenspiegel ha conservado extraordinariamente su vitalidad a lo largo de los siglos, gracias a que el tema y el personaje han sido aprovechados por numerosos autores como materia prima capaz de reformularse, como es el caso de J.N. Nestroy, Charles de Coster, F. Lienhard, o las obras dramáticas de Frank Weedekind y Gerhart Hauptmann. Aunque quizá la modernización de la leyenda más significativa es precisamente la de De Coster, Légende et les Aventures héroïques, joyeuses et glorieuses d’Ulenspiegel et de Lamme Goedzak au pays de Flandres et ailleurs (Bruselas, 1867, reimp. 1912 y 1918 en inglés), ya que Eulenspiegel es ahora presentado como emblema de la lucha del espíritu nacional flamenco contra el poderío español del siglo XVI, es decir, un aventurero involucrado en la guerra de los Ochenta Años o guerra de Flandes.

Según esta versión de De Coster, Till nació en 1527 en el poblado de Dammaria, Flandes, cuando al mismo tiempo, en la ciudad de Valladolid, España, nacía Felipe, el heredero del emperador Carlos V. Cuando su madre, de nombre Soetkin, llegó al momento del alumbramiento fue auxiliada por la comadrona Kathelina, quien era a la vez pitonisa, vaticinando sobre Eulenspiegel lo siguiente: “será un vagabundo que sabrá burlarse de los necios, retar a los poderosos y salir ileso”. Su padre, de nombre Claes, fue un carbonero que le enseñó a amar la libertad.

            Siendo niño, Till bautizó a su perro con el extraño nombre de Titus Bibulus Schonouffus. Durante su juventud fue desterrado de Flandes por tres años acusado de haber criticado en público a los sacerdotes. En ese tiempo, quien ofendía a la autoridad eclesiástica, tenía que peregrinar hasta Roma para pedir de absolución del Papa. Así que en su éxodo, Eulenspiegel recorrió las ciudades de Brujas y Uccle; pasó cerca de Bruselas, llegó a Brabante y a Lieja hasta que por fin, llegó a Roma, donde el Papa le otorgó la absolución. En algunas ciudades donde permaneció por algún tiempo, hizo amigos. Aprendió a pintar en el taller de un rico alemán en Hesse, y en la ciudad de Nüremberg, se hizo pasar por un gran médico bajo la protección del duque de Luneburgo.

Cuando llegó a su tierra natal se enteró de que sus padres estaban presos, al igual que la partera Kathelina, acusados por un pescadero de nombre Gypstriver de haber dado posada a un hereje. Pero en realidad, lo que Gypstriver quería, era ganar la mitad de los bienes de la familia en pago por la acusación, además de los setecientos carolus de oro (monedas con la efigie de Carlos V) que un hermano del padre de Eulenspiegel, que era luterano, le había legado después de su muerte.

Así las cosas, sus padres y Kathelina fueron sometidos a tortura, y Claes no tuvo más alternativa que declararse hereje para que las mujeres quedaran libres, por lo que el padre de Till fue condenado a la hoguera. Después de la ejecución, Eulenspiegel y su madre, se acercaron al lugar del suplicio. Ella tomó un puñado de cenizas y llenó con ellas un saquito de tela de color rojo y negro: las cenizas eran el corazón de Claes, el rojo de esta tela representaba la sangre, y el negro, representaba el duelo, y se la colocó en su pecho a Till como fuego de venganza contra los verdugos.

Los bienes de Claes fueron confiscados y Eulenspiegel junto a su madre, se fueron a vivir a casa de Kathelina que había se había vuelto loca a consecuencia de la tortura a la que había sido sometida. Pasó el tiempo y Eulenspiegel se casó con una mujer de nombre Nela. Posteriormente su madre cayó enferma por los sufrimientos y las secuelas de la tortura. Para colmo, una tarde aprovechando la ausencia de Till y de Nela, un jovenzuelo, aprovechando que Soetkin dormía y que Kathelina estaba mal de la cabeza, pidió las monedas de oro que Eulenspiegel había guardado, con el pretexto de que éste había decidido comprar una casa para él y su esposa. Kathelina le entregó a aquel muchacho lo único que Eulenspiegel poseía, y cuando Till regresó se dio cuenta del robo de que había sido objeto. Cuando Soetkin se enteró de lo sucedido su estado agravó hasta provocarle la muerte, agobiada por la pena.

Una mañana, cuando Eulenspiegel tenía 30 años, tomó su bastón, tres florines que le dio a Kathelina, un trozo de hígado de cerdo y una barra de pan, y decidió abandonar su pueblo y a su esposa. Para entonces el emperador Carlos V había muerto, y las bandas de calvinistas y luteranos se lanzaban en feroz lucha contra los católicos. Eulenspiegel observó que el caos era aún mayor que cuando el emperador vivía. De tal modo se habían organizado los calvinistas, que se animaron a atentar contra  el señor de Berlaymont, quien los llamó bribones. Desde entonces se llamarían Los bribones.

Mientras tanto, Eulenspiegel, en su vagabundeo, se reencontraría con un amigo de la infancia, Lammo Goedzak. Ambos se unieron a la resistencia y poco después Guillermo de Orange proporcionó gente y armas desde Francia, pues era enemigo mortal de Felipe II, heredero de Carlos V. Así, Eulenspiegel y Lammo se convirtieron en agentes del Príncipe de Orange, animando a los vecinos a la revuelta, recorriendo Brujas, Gante, desde Koelkerke a Amberes, y desde Bruselas a Lieja.

Felipe II nombró por entonces al duque de Alba gobernador de los Países Bajos, y le dio plenos poderes para acabar con la sedición. El duque de Alba entró a Bruselas en 1567, y Eulenspiegel tenía ya 40 años. Su carácter era animoso y gustaba de comer y beber abundantemente. Nada se le hacía difícil. Por ello la gente que se le unía lo quería.

Una ocasión que Eulenspiegel y los Bribones llegaron a una aldea en donde había una procesión, y acto seguido, se pusieron a jugar bromas a los penitentes, a pesar de que aquello estaba lleno de arqueros reales. Pero la gente de los pueblos, harta de los abusos de los esbirros del duque de Alba se unió a los Bribones, que cada vez eran más. Campesinos, artesanos, soldados, cazadores, leñadores abandonaron sus casas y se unían a los alzados contra la tiranía. Los Bribones utilizaron trucos para comunicarse. Cuando semejaban el grito del cuervo significaba que había espías cerca; con el canto de la alondra que había que dispersarse, el canto del gallo convocaba a reunión. Además de Eulenspiegel, había otros cabecillas como Thomas Utenhove, Jacobo Scoelay, Lieven Smiet, Gillis Cooraje, Juan de Roose y Sterche Pier.

Según la leyenda, una de las trastadas más celebradas de Eulenspiegel fue a cuando logró entrar a la ciudad de Maestrichts, que estaba fortificada y guardada por tropas leales al duque de Alba, por lo que era imposible penetrar a la ciudad. Inclusive se dice que el propio duque de Alba se hallaba en las fortificaciones de la ciudad. Pero gracias a que Eulenspiegel y sus hombres simularon un cortejo nupcial, donde el pícaro era el novio y una campesina llamada Tannekins había hecho el papel de la novia, lograron penetrar la fortaleza y hasta pasar en las narices del mismo Duque de Alba.

Como la victoria en tierra para los seguidores de Guillermo de Orange se veía cada vez más difícil, éstos decidieron llevarla al mar. Eulenspiegel y Lammo se unieron a la flota, con la mayor parte de su gente. La casualidad los llevó a Dammaria, el lugar de su nacimiento, para que fuera cañoneada y tomada a sangre y fuego. Después de la refriega y la toma de la ciudad, Eulenspiegel volvió a reencontrarse con su mujer, pero se enteró de que Kathelina había muerto porque nuevamente había sido torturada acusada de brujería por el ambicioso pescadero Gypstriver que años antes había acusado a sus padres para quedarse con buena parte de sus bienes. Así que Eulenspiegel mando a apresar al pescadero y ordenó de inmediato fuera pasado a cuchillo.

El tiempo transcurrió y Eulenspiegel pasó de cañonero a capitán de un barco. En una ocasión, el capitán Marín le dijo a Eulenspiegel que el almirante Lumey había ordenado la ejecución de trece religiosos que el aventurero había liberado. Éste se dirigió a su superior para reclamarle, pero Lumey no dio un paso atrás y los prisioneros fueron ejecutados. Como Eulenspiegel se negó a presenciar dicho acto, el almirante considerando tal actitud como una subordinación lo condenó a la horca en cuanto tocaran tierra. Ya en puerto, justo cuando iba a ser colgado, una muchacha lo abraza y lo pide como esposo, y como era costumbre de ese país que cuando una mujer elegía por marido a un reo de muerte, éste era indultado, Till logra salvar la vida.

Los Bribones continuaron su lucha, tomando las ciudades de Nieuport, Ostende, Blackenbergue, Delf, Rotterdam, Leyden y Middleburgo, bloquearon Ámsterdam, remontaron el río Escalda y vencieron a la flota española en Amberes. Entonces disminuyó la represión contra los protestantes, y el 15 de julio de 1581 los estados generales de La Haya declararon que Felipe II no tendría más derechos sobre los Países Bajos.

Algún tiempo después, Guillermo de Orange fue asesinado. Eulenspiegel tenía ya 56 años y decidió retirarse a la fortaleza de Neere, donde esperaría a que Bélgica fuera declarada libre. Pero una noche murió. Se hicieron los preparativos para el sepelio, y todo el pueblo lloró, junto con Nela, su mujer, y Lammo, su gran amigo de correrías. Entonces dice la leyenda que Eulenspiegel se levantó de su ataúd, tomó de la mano a Nela, y se alejó cantando una canción y nadie jamás volvió a verle.

Podemos concluir, diciendo que la postura heroica de Till Eulenspiegel, tanto en su versión original como en las posteriores bajo otro contexto, más que contestataria y popular es, como dice Beutin (1991: 94), “de oposición individual a la sociedad a través de la astucia”, con el objetivo de “adquirir bienes materiales por medio del ocio, objetivo que nada tiene que ver con un progresista o un libreluchador”. Es la naciente actitud de la burguesía mercantil hacia el ocio y el placer que produce estas horas de sobra, para felizmente molestar al prójimo.

 

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ROBERTSON, John George (1947): “Eulenspiegel (Ulenspiegel), Till”, en Encyclopædia Britannica, Vol. VIII, p. 811. EEUU: Encyclopædia Britannica Publishers, Inc.

SEIDLIN, Oskar (1961): “Eulenspiegel, Till”, en Collier’s Encyclopedia, vol. VII. New York: The Crowell-Collier Publishing Company. p. 205.

BEUTIN, Wolfgang (1991): “Humanismo y Reforma”, en Varios Autores, Historia de la Literatura Alemana, pp. 63-98 Madrid: Cátedra.

VARIOS AUTORES (1991): Historia de la literatura alemana. Madrid: Cátedra.

[1] Chapbook es un término genérico para nombrar un tipo particular de librito, tipo folleto, barato y delgado, que era distribuido por vendedores ambulantes. Muy popular en Inglaterra desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX.

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