El andariego, biografia en breve de Felipe Santiago Xicoténcatl Corona

Por: Enrique Taboada

Nació en 1805 en San Bernardino Contla, Tlaxcala, en ese cerro con esas calles llenas de vida, imagínense al niño Xicoténcatl jugando al soldado, con su mayor ilusión que es conocer a  Guerrero, tiempo después los sueños del joven Xicoténcatl se materializan y para 1846 se une a la Guardia nacional en el batallón de Tlaxcala. Para 1833 su sueño de estar en una batalla se cumple, se dirige a defender Zacapoaxtla, Puebla contra una sublevación que ocasiona el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. En ese mismo año Felipe recibe el grado de teniente.

Foto: Flickr.com/ Catedrales e Iglesias

Y aquí empieza el andariego, en 1843 le dan a defender el puerto de el Rosario Sinaloa,  ante la eminente derrota se va para Culiacán lo atrapan en Coazala donde  lo iban a fusilar si no es por el coronel José Urrea, que  le perdona la vida. En  Sinaloa el teniente  se fuga a Culiacán y de Culiacán se va a Durango donde lo asignan como  ayudante del activo de Oaxaca poco después lo establecen  como coronel ayudante al activo del lago.

Fue hasta el 6 de julio de 1847 cuando se nombro jefe a Xicoténcatl del batallón activo de San Blas.  Para el  12 de septiembre de 1847, en Chapultepec, los cuerpos de defensa recibieron al atardecer una orden de retirada. Al respecto, el general Santa Anna cometió un error de táctica, pues giró la orden sin dar aviso al Comandante en Jefe de Chapultepec y al Jefe del punto a cuyas órdenes habían sido puestos.

Para el 13 de septiembre se reanudaron las batallas contra el ejercito EUA,  Santa Anna viendo el tremendo colapso que se avecinaba mando al activo de San Blas,  1000 estadounidense contra 400 mexicanos mal armados,  de los enviados solo 20 regresaron, Xicoténcatl fue herido de 14 balas, por haber ido al rescate de su bandera defendiéndola contra el extranjero,  Jamás la bandera debe ser tomada por otra persona que sea un mexicano, esta nos recuerda aquellas batallas prehispánicas donde se defendía el pendón de la casa, en la bandera se encuentra  la sangre de su heroísmo, seña sin duda de que la nación, la nuestra, se riega siempre con sangre, la libertad tiene un preció caro.

Ahí no termina la historia de este Héroe en toda la extensión de su palabra, terminando la batalla  sus restos son colocados en el templo de Jesús María, santa Paula, en el nicho 195, pero tienen que derrumbar el panteón, gracias a sus méritos y un sobrino suyo salva sus restos de ser llevados a la fosa común,  pasan sus restos al panteón grande de san Francisco,  donde pasa al nicho 18, poco tiempo después trasladan su restos al nicho 760 no fue hasta  1947 donde  incineran sus restos, y sus cenizas son puestas en una urna de cristal,  en el monumento de los niños héroes en el bosque de Chapultepec.

Que el olvido nunca se lleve a los héroes que nos dieron libertad, Que se olvide la tiranía, las barreras que nos separan, las diferencias, pero que jamás se olviden los héroes, su sangre corre en nuestras venas.

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