PARA REMOVER ESCOMBRO

Por: Fabiola Morales Gasca

La poesía no sirve para remover escombro.

La poesía no sirve para levantar a los muertos.

La poesía no sirve para reconstruir ciudades ni levantar muros.

La poesía no da oxígeno a los que están bajo los escombros.

Las palabras no sirven de nada cuando te ves caminando entre

héroes anónimos que donan y remueven piedras dormidas

acicalan tristezas, rompen cadenas y mueven varillas.

Las poesía no sirve de nada cuando hay un sismógrafo

en la memoria que se creía extraviada.

 

No, no sirven las palabras.

Para ello bastan que crujan los cimientos,

se desgajen las confianzas,

crucen mil aves de silencio,

rechinen las dudas de un territorio que se creía de fe muerto,

bastan temblores mayores a 7 en escala Richter.

 

Ahí es cuando nos damos cuenta que los versos más exquisitos

de Homero o Virgilio no explican la sangre del héroe

ni lo que lo mueve a salvar vidas de entre lívidas piedras.

 

El poema es un estorbo, algo foráneo al mundo que arde

que crepita, tiembla y estalla triste en el poeta

que regresa en metro ebrio de soberbias y vanas palabras

quedando avergonzadas ante la realidad que atrapa.

 

La poesía no sirve en casos de nacional urgencia

sólo te recuerda que eres un sobreviviente.

La vida te dejó por algo,

por esos azares del destino la casa no se derrumbó

aunque tú ya te hubieses imaginado caminar entre escombros

de mansedumbre y ahora caminas

libre entre piedras que se derrumban a tu paso.

 

Claro que la poesía no sirve, te tima y grita a la cara

¡Eres un sobreviviente! La vida te dejó por algo,

la casa no se derrumbó aunque mes a mes te carcoman

los impuestos y frían tu sueldo.

¡Alégrate!

Estas viviendo para algo

para respirar lo que queda de septiembre.

 

La poesía no tiene la fuerza de una pala, sin embargo

exorciza el fantasma de país que éramos antes,

de lo que nosotros mismos éramos antes;

que quede claro que la poesía no sirve

sólo nos delata el cisma y vuela con gracia de ave mortal

para recordarnos que la muerte nos tiene en espera.

 

Mientras, podemos transmutar o quedarnos sentados

a contemplar cómo el mundo se desgaja

minuto a minuto mientras el poeta escribe

con sórdida desfachatez que la poesía no sirve para

remover del espíritu el escombro de antaño.

 

Tehuitzingo, Puebla. Fue uno de los municipios afectados por el temblor del 19 de septiembre.

Ah recibido ayuda, pero aún falta más.

¡Apoyalos!

¡Fuerza México!

 

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