Fabricación artesanal de talavera. Uriarte Talavera herencia poblana desde 1824

Por: Leo Herrera

La talavera tiene su origen en China, fue llevada a España por los musulmanes en el siglo XII, era conocida como mayólicas, los principales centros de producción fueron Sevilla y Toledo; donde se le incorporaron influencias chinas e italianas. Posteriormente fue traída a México por monjes que deseaban utilizarla para la decoración de los conventos que se construían durante la colonia. Desde finales del Siglo XVI se incrementaron los talleres y en 1653 la corona española estableció las normas de elaboración y regulo su producción. Desde esa época Puebla destacó como el centro talavero más importante de América. En 1997 se le otorgó la denominación de origen y con ello nuevamente se establecieron reglas para su fabricación y mantener la calidad del producto.

La producción de la talavera sigue siendo el mismo desde la época de la colonia, se mantiene de forma artesanal desde su inicio hasta el final, solamente se incorporado un horno de gas que no quema las piezas ni las deja crudas, como ocurría con el de leña. De igual forma, el molido de las piedras minerales ya no se realiza por una polea movida por caballos, sino por un motor eléctrico.

El proceso inicia con la elaboración de las pinturas. Piedras minerales son molidas en una traja de cemento por otra piedra que gira. En el proceso de torno, los artesanos toman bolas de barro y con sus manos dan forma a la pieza deseada, se deja secar dos o tres días dependiendo del clima y posteriormente se coloca en el horno en donde pasará aproximadamente ocho horas a una temperatura de 850 grados Celsius, a este paso se conoce como Jahuete.

Posteriormente, y después de comprobar que no tiene fisuras o burbujas, pasa al proceso de vidriado en donde se le coloca una mezcla color amarillo, que al secar se verá blanca. Se pule y se firma la marca, el lote y otros detalles de identificación de la pieza, esta etapa es la que le da el color arenoso y el brillo al final del proceso, y es la principal diferencia con la cerámica.

Continúa el estarcido, que es cuando, con carbón molido se marcan las líneas sobre las cuales se aplicarán los colores, para las líneas de producción establecidas por el taller. En el caso de las obras artísticas o libres se pinta directamente sin usar moldes. Posteriormente se pasa a la pintura, donde, manos hábiles aplicarán los colores tradicionales de la talavera, azul cobalto, verde, negro, naranja, amarillo y azul fino. Como paso final las piezas son introducidas en el horno de gas, en donde pasarán doce horas a 1050 grados Celsius, durante este proceso los colores y el brillo alcanzarán su mayor esplendor.

El taller Talavera Uriarte data de 1824, cuando Don Ygnacio Uriarte compra la fábrica de loza blanca llamada la Guadalupana, que se encontraba en casa de Mesón de Sosa n. 13, actualmente 4 poniente n. 911, en el Centro Histórico de Puebla. Este lugar conserva la misma fachada de ese entonces. La casa era habitada antiguamente por la familia Uriarte y actualmente es en su totalidad la fábrica de Talavera Uriarte, realizan recorridos a través del taller, cuentan con dos salas de museo y una exhibición de productos a la venta. Este negocio fue reconocido durante la administración del Presidente Felipe Calderón como la octava empresa más antigua del País.

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