En el horizonte, las abuelas de plaza de Mayo, lucha y ejemplo

Por:  Sabrina Jimena Gaucher Troncoso

Hablar del horizonte en tiempos verticales, es un reto, sobre todo si desde tempranas edades nos enseñan las jerarquías, nos dicen que hay que ver alto, o nos permiten ver hacia abajo a aquel que pone en evidencia nuestros privilegios.

Pero si queremos mirar el horizonte, en toda su plenitud, con toda su carga semántica y poética,  solo basta ver el pañuelo blanco, conocer un poco de su historia y dejarse abrazar por el amor que irradia su lucha.

Supe de la existencia  desde pequeña por mi padre exiliado uruguayo, pero fui consciente de lo que son y lo que representan ya de adulta, mujeres que no perdieron el horizonte, al contrario marcaron una estela de luz que nos guía.

Argentina país del cono sur, conocido por Maradona,  Messi, por el tango, por el mate quizá, .que tiene otra historia, una que no se cuenta mucho, una historia  que no debemos olvidar, la dictadura militar en la década de los setentas, que dejo una cifra de 30 mil detenidos desaparecidos.

Es en ese contexto en el de la dictadura que surgen las madres y las abuelas de plaza de mayo, mujeres que buscaban a sus hijos, a sus nietos, que de manera súbita se entrelazaron y se convirtieron en madres de muchos, en un punto en el horizonte, un punto lleno de amor, una guía so sólo de lucha sino de moral.

Bajo el llamado “Proceso de Reorganización Nacional” el ejército asume el poder, argumentando la necesidad de poner un orden a la situación que se vivía en aquel entonces, jóvenes en su mayoría inconformes por la realidad económica y social del país , estaban organizados en grupos de todo tipo, desde organizaciones barriales, hasta grupos armados, todos ellos con trabajo en las zonas mas marginales del país, donde , enseñaban a leer,  se daban consultas médicas sin costo, se repartía información, etc. actividades que hasta el día de hoy los gobiernos conservadores consideran peligrosas.

Por su parte el ejército bajo su autodenominado plan de reorganización, se dedicaron a sembrar el terror en todo el país, lugares como la escuela de mecánica de la armada (ESMA) se convirtieron en cárceles clandestinas operadas por el propio ejército, donde gracias a las investigaciones de grupos de Memoria, y Derechos Humanos  se sabe que estuvieron miles de personas, que fueron torturadas, asesinas y a las mujeres embarazadas les quitaron a sus hijos recién nacidos.

Hoy se sabe que fueron alrededor de 500 niños apropiados como botín de guerra, los cuales fueron repartidos en familias simpatizantes de la dictadura militar, en otros casos fueron abandonados en albergues y algunos más fueron vendidos, lo que hoy las abuelas afirman con toda la certeza es que a todos ellos les anularon su identidad, fueron privados de vivir con sus familias, violando de manera sistemática los derechos humanos de estos niños y sus familias.

A pesar del horror estas mujeres se reconocieron en el dolor, en la desesperación y surge una lucha que va mas allá de lo que se ha planteado en los libros, hicieron del dolor, un lazo irrompible,  hoy tienen claro el camino.

Las abuelas de plaza de mayo trabajan de manera incansable cuentan con  un grupo de voluntarios en varias esferas, por una parte siguen buscando a sus nietos, hasta el día de hoy llevan127 nietos recuperados , para ello trabajan de manera conjunta con la  Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI). Han sabido respetar la identidad actual de los nietos. Cuentan también con respaldo psicológico para apoyar a aquellas personas que fueron apropiados y hoy saben la verdad.  Siguen exigiendo justicia verdad y memoria.

En 1984 surge el Equipo  Argentino de Antropólogos Forenses (EAAF) , equipo fundamental para las abuelas y su lucha por la verdad, este equipo es el mismo que vino a México a investigar sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, quienes concluyeron que la “verdad histórica “ no tenía un fundamento real.

El trabajo que hacen las abuelas, ha sido reconocido mundialmente, han sido nominadas a recibir el premio Nobel por la paz, en repetidas ocasiones, incluido este 2018.

Retomando las palabras de la indígena mexicana Estela  Hernández : “hasta que la dignidad se haga costumbre”  abrazo profundamente a las abuelas y me parece que es fundamental tomar su ejemplo, se debe luchar desde esa visión, es decir, la lucha por la dignidad, la justicia, la memoria, la verdad, tiene que ser hoy más que nunca desde el amor.

Desde la posibilidad de construir a pesar del horror, desde el resurgimiento y no del abatimiento, ellas son ejemplo claro.

Juan Manuel Gaucher Troncoso

Autor: Juan Manuel Gaucher Troncoso

Título: Abuela (Sonia Torres)
Serie: Crónicas de urgencia
Técnica: Pintura acrílica
Medidas: 40 x 40 cm

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s