PARA VIVIR HA NACIDO

Por:  Luis G. Mendoza

A mis escasos seis años/ya sufría el desamor/el abandono

de mis padres/dejó una herida honda en mis

huesos infantes/mas seguía creciendo/como la yerba mala

Isis Samaniego

 

El amor joven, aquel libre de culpas y remordimientos es el punto de partida para que América Femat establezca un vínculo con reminiscencias idas pero no pasadas por alto. Si bien, el principal motivo de este libro es acercarse a los jóvenes a través de la poesía, su motivación estriba en transmitir emociones y sensaciones de cómo viven o transitan los jóvenes en el amor; la transición del amor ingenuo al amor verdadero. Sin embargo, el mérito mejor establecido es que estos poemas no sólo son identificados con la juventud, sino que, cualquiera a cualquier edad puede vivir y morir estos momentos.

La inercia poética que toma verso tras verso, con esa irrupción de un corazón joven que sabe conocer los frutos de la decepción pero también de las sensaciones. La poética de Femat es arriesgada, transparente y directa. Busca consagrar su voz y a través del tono mesurado establece un dominio con quien la comprende y se identifica con ella.  La poeta y su obra caminan sobre el filo de un cuchillo, se atreven a decir la verdad, muy por encima de los prejuicios, sin buscar recovecos. América no se detiene al momento de expresar sus emociones, sin caer en remordimientos ni cursilerías, sino de manera clara. Pero es quizá cuando habla de los suyos, esos seres que verdaderamente le importan cuando le ganan las emociones y a flor de piel abre su pecho.

La obra de América no es melosa, ha superado ya ese crecimiento que por sí misma ha tenido su obra. Se ha venido abriendo una brecha fundamentada en la constancia y el don de ser perseverante. Establece un dominio a través de la evocación y predice un mundo que se soslaya con la irrupción de versos nítidos. A través de sus líneas América le sonríe pero también le hace un guiño al amor, coquetea y trae, busca constantemente establecer su dominio pero con la suavidad del algodón.

Con este poemario América le da vida a las palabras, las hace suyas, las hace brillar y enaltecer. La palabra no está en el lugar equivocado, sabe cómo encajarla y qué sentido cobra. Demuestra su intensa preparación en cada línea, sabe la función que desempeñan y parece ya haber encontrado su estilo definitivo. En definitiva es una artesana que la moldea, juega con ellas y las hace brincar como un grillo en el campo.

 

Ahora la ceniza es tiempo,

vestigio su palabra.

En este instante

soy la sombra y la ceniza

 

Desde luego que no ha sido fácil su labor poética, abrirse brecha en un mundo tan endurecido por diferentes circunstancias, pero tomarse las cosas en serio le ha rendido frutos y los muestra ahora en su Irrupción. Botones recogidos de diferentes etapas y publicaciones, un favor que hace a sus lectores, reuniendo lo mejor de su amplia producción versística.

En efecto, persistir, es verdaderamente un triunfo derrumbar muros y fronteras, sobre todo rescatar algo de humanismo y sentimientos ya desvalorados como el amor. Por ello es altamente loable que alguien como América reviva esperanzas y nos brinde algo de paz, pero también de emotivos momentos.

Y es que compartir algo tan íntimo no es nada fácil, por lo que se reconoce su valentía y su decisiva poesía, al arriesgarse y encontrar la luz en el abismo de los versos. América, además, nos enseña que la labor del  poeta no puede detenerse; por el contrario, debe ser constante y permanente. Su lírica es fundamental y nos la enseña, pues con sus palabras penetra a distintos mundos que se creían escondidos. Cada poema es una palpable historia y una posibilidad de existir y estar, conocer sus más recónditos temores o alegrías. Eso es el legado que da a los jóvenes, sin olvidar a los que ya rebasamos las cuatro décadas.

La poeta  tiene la capacidad de educarnos, por así decirlo, al hacernos sentir una doble emoción, donde nos transporta a la gloria o nos regresa a la tierra de los sufrimientos, pero cuidando que las heridas no sean profundas.

Su poesía lleva la cadencia y la musicalidad de los poetas clásicos, aunque trabaja los

versos libres, y es en efecto, ella misma libre como sus versos, pues no fuerza ni los temas ni el tamaño de los poemas, son más bien con la métrica perfecta, pues ha sido cuidadosa en cada detalle y eso habla bien, porque su persistencia es visible y admirable. Ella transmite muchas sensaciones planeadas o no, al fin y al cabo es sensible y debe de alguna manera extraer aquello que le inquieta o le molesta. Ninguna línea está escrita al azar, sabe bien de lo que habla y no permite ningún tipo de limitación.

Acaso la poeta es la voz de todos y todas, rima tras rima, verso tras verso y metáfora tras metáfora. Esa búsqueda de la verdad le permite descubrir que el amor no es otra cosa más que el santo que todos presencian pero que nadie se atreve a admirar o tomar en serio como ella. Después de todo la poeta se olvida de las cursilerías y dice las cosas como son; desnuda a la mujer como una diosa, se vuelve cómplice y alma gemela. Nadie mejor que una mujer para entender a la mujer.

Irrupción, si bien es cierto puede tomarse como una clara referencia a una experiencia amorosa, no necesariamente puede ser un asunto autobiográfico, porque en ocasiones no se siente aludida sino como una mortal testigo de aquellas que padecen y sufren por amor, o bien toman sus hieles o sus mieles.

Si bien en poesía nada está escrito, lo interesante de Femat es que sabe contar historias y desarrollar temas al unísono de sus emociones o pasiones. Después de todo cada quien ve al mundo de la manera que quiere verlo, pero lo que ocurre con ella es que describe un mundo que puede referirse a cualquier parte y cualquier persona, es pues, universal. No desahoga despechos sino que cuenta vivencias y cada quien después de un tiempo aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma, pues lo propone el poeta xalapeño Artemio Ríos, “Amar es caminar sin palabras, sin demonios y sin Dios”.

Nos habla de sus héroes, terrenales y divinos, a través de ellos nos da la oportunidad de huir o quedarnos a contemplar sus victorias o derrotas.

En síntesis, como lo describe el poeta Fredy Secundino, “La triste realidad emocional que en los poemas de América Femat es cruda y a la vez también maravillosa”.

Irrupción, poemas sueltos, es ya un bálsamo, un oasis en este desierto tan reseco de las letras que necesita reavivar y florecer. Y con la obra poética de América se contribuye a ello, pues nos asomamos a una poesía congruente, imaginativa, decidida, auténtica, llena de vivacidad y nobleza emotiva. Sin duda merece ser difundida y dar el lugar que merece donde la poesía hace más falta.

Un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s