43 días

Por: Enrique Taboada

Habían pasado 43 días de que la bruja se había llevado a los niños de ese pueblo, unos dicen que la vieron devorando los cuerpos, otros dicen que los tienen presos en su casa, otros tantos afirman que fue el gobierno quien los desapareció.

La leyenda de la creación. 

Al amanecer del séptimo día, se dio cuenta que había creado un paraíso, era tan bello, tan perfecto, no soporto tanta perfección y entonces decidió crear al hombre.

La negra noche.

Se fue la luz, recordó su miedo más letal, la noche, la respiración se le acelero, se manifestaba los peores miedos a través de la oscuridad, el corazón latía cada vez más fuerte, se dio cuenta casi al morir, que no tenía miedo a la noche si no a su imaginación.

Soy leyenda.

-¿Qué se necesita para ser leyenda?

-morirte

-Idiota, pero antes de morirte tenias que ser bueno en algo.

Cheneques.

-Espera hijo no te acerques mucho al agua.

-¿Porque madre?

-Porque salen los cheneques y te pueden ahogar.

-¿Que es un cheneques?

-Calla amigo, mejor vente a nadar a mi lado, prometo ayudarte a flotar.

Llorona.

La mire a los ojos, los tenia como la muerte, era bella, nada terrorífica, nada de lo que cuentan, su cuerpo era blanco y frío, me vio, hay de mi llorona llévame al río, ese donde ahogas las almas.

Sin cabeza.

Nunca podía dormir en el cuarto que da a la calle, todos aquí en el pueblo lo sabemos y lo hemos escuchado, todos sabemos de su trote, su traje, sus espuelas de plata y oro, sabemos el mal que nos hizo pero también sabíamos que ese era el castigo que le habíamos impuesto, pero últimamente escuchó su caballo cerca de la casa, al parecer ya quiere descansar en paz.

Santos y buenas noches.

Todos la vinos, era una señora de negro, el velo en la cabeza, eran casi las 5 de la mañana, pensamos que iba a misa pero a cada paso sentíamos un miedo de muerte, -Santos y buenos días, dijimos todos, ella volteo y cuando se levantó el velo negro nos dimos cuenta que no tenía rostro, entonces corrimos, todos llegamos aquí, menos Luis.

Sirena.

Justo a las 6 de la tarde cuando no había nadie, salía de esa laguna en medio del bosque a despedir el sol, su piel adquiría un dorado tan puro como el oro, lo mejor era alejarse antes que tocara la noche, porque en la noche las sirenas suelen ser mortales.

Aventón.

Me detuve por que la vi indefensa en el camino en medio de la noche, ella no quería que le diera un aventón, quería que bajara a la barranca a rescatar su cuerpo porque su madre sufría mucho su ausencia.

Foto de portada: Flickr.com/ ODiN

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