La vida metafísica de la actividad

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

La “realidad” determina la “conciencia” en la vida. Hay que diferenciar entre movimiento de cambio y cambio de movimiento. Si es cierto que es imposible ser feliz y sólo podemos estarlo, no hay épocas felices, sino momentos. Sin música la vida sería un mal- viaje. La música en la vida tiene que ser como una llama, que se hace pequeña cuando no trabaja; más no se apaga.

Si se ama lo que se hace, no se ama nuestra vida, se ama la vida. En la reflexión política, esa unidad básica, el último cuerpo de la vida social, no es el hombre, sino la subjetividad. En verdad, afortunado es aquel que en la vida nada le ha sido fácil. Seguimos aprendiendo a reír. No es necesario ese concepto defectuoso de felicidad, mejor aún no hay necesidad de una vida cómoda; y mucho menos de un corazón enamorado, ello sí, hay que enamorarse.

Tu podrás soñar la vida (si es que es posible), pero la vida no te sueña a ti, así de relativo es el tiempo. No existen más que voluntades fuertes y voluntades débiles en esta vida. El alma como que es algo que nos suena. Hay principios del movimiento (y de vida), que pertenecen al mundo del devenir, no hay ningún devenir- del- mundo. Y ahí permanecen cuanto perciben las posiciones.

La ciencia no es vida virtuosa sino especulativa, más aún, experimental. La mejor creación es la de la imaginación. Y no sólo por breves periodos nos elevamos a ella, de no ser así nada ocurriría en ella (ni en nosotros), ni en nadie. Esa es la creación de la creación. Tan sólo el arte (Barroco de ser posible) brinda un equilibrio entre abstracción y libertad. Esa es la liberación estética de la vida.

Ya no es la actividad metafísica de la vida, sino la vida metafísica de la actividad. Eso es lo que nos fue enseñado como afirmación del arte y como arte de la afirmación. Así que nuestra vida sólo es posible a través de las imágenes ilusorias del arte. En el animal, la “vida” es su propia meta (no soy un animal [necesito un poco de superficie]). Rechaza como la vida y se aferrarán a ti, esto es, con firmeza desesperada. La vida nunca está en nuestro poder.

 

Bibliografía: Deleuze, G., Spinoza: Filosofía Práctica, Tusquets, Buenos Aires, 2004.

—- El pliegue, Leibniz y el Barroco, Paidós, Barcelona- Buenos Aires, 1989- 1998.

—- Empirismo y subjetividad. Las bases filosóficas del Anti- Edipo, Garnica, Barcelona, 1977.

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