Para regresar a la infancia basta con leer “Déjenme Soñar” de Margarito Mendoza

Por: América Femat Viveros

No puede haber

una revelación más intensa

del alma de una sociedad

que la forma en

la que trata a sus niños

Nelson Mandela

 

La infancia es una etapa maravillosa, el mundo de los infantes es más real que el de los adultos, ya lo decía el escritor Eduardo Galeano “Los niños suelen ser mucho más vivos que nosotros, más inteligentes y más sutiles”. Seguramente esto mismo ya lo sabe el escritor hidalguense Margarito Mendoza, autor del libro Déjenme Soñar, pues se enuncia con la voz singular de la infancia; narrando y compilando breves historias, sucesos anecdóticos contenidos en la peculiar imagen de una familia mexicana –aunque es cierto que estas bellas cotidianeidades podrían haber sucedido en cualquier rincón del mundo–. La voz principal y narrativa del libro podría tener entre 12 y 13 años, en ella se puede sentir como los infantes construyen su espontánea y mágica realidad alrededor del mundo pragmático y fútil de los adultos.

El autor de Déjame Soñar muestra a través de la pequeña narradora, las contradicciones de ser niño en un mundo de adultos. Ágilmente, Mendoza, nos hace resentir nuestra mancillada patria ante los ojos de nuestros niños. Irrumpe a través del tiempo y del espacio en el que fueron escritos sus relatos, develando algunos lamentables sucesos y costumbres de nuestra historia, ¿será por eso que nuestra pequeña narradora mejor quisiera ser poeta? –ella nos dice –por eso en mi sueño me insistía en ser poeta, me explicaba que la poesía es partidaria de la tranquilidad y por lo tanto una actividad saludable. Y fue por lo que decidí ya nos ser policía, preferí tranquilidad de poeta a altanería de policía. Y, además mi sueño no lo sabe pero si veo policías, aun estando en compañía de mis papas siento mucho miedo–. Así es como el monólogo que acompaña a la pequeña va desentramando un discurso antagónico entre niños y grandes; a través de la convivencia entre música, libros y arte. Entre sus relatos se hace mención; seguramente, de varios de los libros que han acompañado a la pequeña narradora como: Las Batallas en el Desierto de José Emilio Pacheco.

Pero lo más trascendental será que inevitablemente nos hará regresar a la infancia; la remembranza será la puerta hacia nuestra libertad, donde alguna vez se plasmaron nuestros más lindos sueños, como el del primo Patricio y su amiguito del pequeño Enrique que sueña con ser lapelo. Los juegos de niños, las enseñanzas son rastro indeleble que dejan nuestra familia, maestros y amigos que bastante tienen que ver con el destino. La imaginación será nuestro pasaporte de salida, –imaginar es crear–, por eso nuestra pequeña narradora se verá divertida creando mundos bonitos donde la igualdad y la honestidad son el camino de una vida plena.

En este libro la magia jamás se desvanece entre las historias que viajan por atmósferas singulares y diversas trayendo consigo personajes de la vida pública de México y del mundo; así en el relato Magia, entre los sueños de la pequeña aparece el subcomandante Marcos. También aparecerán o serán mencionados algunos personajes de la historia y la literatura como José ; como:a en México y en onajes de la historia y la literatura como Josores ol icMartí, Sócrates, Juan Rulfo; entre otros. En el relato ¡Hurra, soy como Sócrates! el primo de nuestra pequeña, de nombre Emiliano, entra preguntando si alguien sabe quién fue Sócrates, a lo que responde su mamá –Sócrates fue un sabio– el niño ufano, responde –¡Pues yo soy como ese sabio, escuchen!, Sócrates era chaparrito, piernas chuecas, cabezón, orejón y feo…

Las tradiciones, la política y la religión serán parte del acontecer de la  maquinaria narrativa del autor, sin dejar de lado la poesía, los juegos y las risas tan ineludibles en el mundo de los infantes. En Déjame soñar se ven plasmados todos los sueños y el cordón largo de sus promesas, volando alto en el mundo frágil de la infancia que los adultos fabricaron.

***

Margarito Mendoza es del Estado de Hidalgo, y un Obrero metido de Escritor. En el año de 1982, su relato Soy Obrero ¿Y Qué! Fue de los diez premiados en el concurso de Relato Obrero convocado por el Museo nacional de Culturas populares; en 1985, su narrativa sencilla lo hizo ganador del Primer en el Concurso de Cuento Obrero, 25 años del Frente Auténtico del Trabajo; 5 años después , en 1990 , obtuvo el Primer Lugar en el Segundo Concurso Sábado Distrito Federal , convocado por la Dirección General de Cultural Populares, y en 1996, en el primer Encuentro Literario Musical de Radioescuchas, cuatro de sus cuentos fueron adaptados y transmitidos en el programa Piel de Asfalto de Radio Educación. En este mismo año obt

uvo el primer lugar en el concurso Una Calavera para Jaime Sabines  realizado por la casa de cultura que en la  CDMX lleva el nombre del poeta Chiapaneco. En 1997 la Jornada Ediciones publicó su cuento: Cuento de cómo se le hace al cuento y Subcomediante Insolente Marcos, en el libro colectivo Memorial de Chiapas, pedacitos de historia.

Es autor de 8 libros de cartas y cuentos, Ediciones Autor:  Bueno para nada, Yo soy perfecto, Cabeza de Mezontete, Te regalo a mis hijos, 79 cartas para libertad, 43 cartas por Ayotzinapan, Minucias y su mas reciente libro Déjenme soñar.

 

 

 

 

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