Para: Simón

Por: Enrique Taboada

Para: Simón

De: Tu solitario compañero.

Sé que no puedes escribir ni siquiera leer, es más, no sé ni a que casa del vecino depositar la carta, lo que sí puedo saber es que era un solitario y ahora estoy más solo que nunca, amaba las tardes de lluvia donde te posabas cerca de la ventana y solo mirabas como si tuvieras una eternidad para estar ahí, recuerdo cuando llegaste, huraño, enojado con la vida y conmigo, me mordiste un par de veces, atacaste mis piernas pero diablos, eras el único eslabón que me tenía tan atado a la tierra y me hacía recordar mis anhelos de libertad.

 

La primera vez que te fuiste no regresaste hasta después de 3 días, conmigo tenías croquetas, agua, leche y unos cojines que te apoderaste, ¿Recuerdas como los llenaste de pelos? Te posabas en el librero junto a los libros de Borges, entonces comprendí

que sabias de laberintos, quizás eras un Alep ambulante, perpetuo, descubrí tu lado voyerista cuando aquella dama llego a la casa para hacerme feliz, y tú solo nos mirabas, de seguro sabias que no nos acercamos al amor que tu gata y tú se daban en mi balcón, esa era mi venganza, sabias que te escuchaba y yo quería que escucharas que amaba a alguien, que también podría ser perpetuo, pero era mentira, porque sabias que iba a terminar llorando por la señorita miau, y volvería a estar vacío y solo contigo como parte de mi soledad.

Ha pasado un año, tres meses, tres días, desde la última vez que te vi, ¿A dónde fuiste? ¿Con quién estas? ¿Eres feliz sin mí? La melancolía es cada vez más insoportable sin ti, al menos cuando estabas, el solo verte, me hacía sentir que el tiempo no era tan lento, podría ver como pasaba a través del movimiento de tu cola, igual que en aquellos tiempos donde los faraones te nombraron protector de Egipto.

Querido Simón, quiero que regreses pronto, es casi de madrugada, pronto va a salir el sol y sabes, hace poco expulse una bola de pelo, temo que me esté convirtiendo en un gato, quiero que estés aquí, he aprendido a maullar, a posarme en el techo pero me falta algo muy importante, necesito saber cómo haces ese pacto con el tiempo para no angustiarte de la muerte y la soledad.

Pd. Como siempre dejo leche esperando tu regreso.

 

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