Apuntes sobre el problema de las afectividades para la acción política

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

La extensión difiere del pensamiento, así como hay cierta diferencia entre el cuerpo y el alma. El ente es la manera de ser, la manera está dirigida al modo, es decir, sólo hay modos de ser. Lo cual da para una comparación entre la ética y la moral: si la moral se rige por un sistema de creencias, la ética puede consistir en perseguir las propias convicciones. Por lo tanto, las lagunas políticas existentes (en su cientifización) se deben en gran parte a que se ha profundizado más en el concepto de poder que en el de acción. Suele decirse que todo parte de la necesidad, y que la física puede ser reducida a las matemáticas y viceversa, pero puede ponerse en tela de juicio la necesidad si se toman en cuenta las interpretaciones y ya que las ciencias sociales son segmentarias, sí se podrían aplicar leyes matemáticas a las humanidades, la cosa es que no siempre son las mismas circunstancias para la aplicación de diversos modelos predominantes, como el educativo y el sistema se salud estadounidense.

No es lo mismo hablar de la naturaleza jurídica de los derechos humanos que de cierta potencia social que se encuentra en ella cuando es activa, cuando no es fragmentada, ni dividida. Por ende, es fundamental observar de donde parte la moral, que proviene de un juicio que parte de un gusto y que el gusto no tiene razonamiento, para así llegar a la ética y redescubrir por medio de ella que sólo hay modos de ser. La política también puede diferir del espíritu en una época, ya que son necesarios los afectos para que sean resaltadas las pasiones que corresponden a cierta etapa en la humanidad, es decir, podría decirse que en el medievo éramos más apasionados que en la contemporaneidad.

No es suficiente oponer la racionalidad a la demencia, cuando la primera se ha corrompido por las maquinarias a las que se remite, hace falta ver en el otro la demencia que compartimos para que así se pueda llegar a una sociedad de la afectividad, contra una sociedad violenta. Y hacer lo mejor posible dentro de la potencia de acción, sin caer en el nihilismo pasivo. Las distinciones, pues, son cuantitativas y las oposiciones cualitativas. Ello tiene que ver con que puede haber muchos opuestos, pero sólo hay un contrario. La virtud es a la fortuna lo que la justicia a la legalidad (lo sabían muy bien Maquiavelo y Weber).

El problema del mal y el estatuto de los modos los podemos hallar en la diferenciación que existe entre la relación y la atribución. En medio del juicio y del gusto se encuentra la moral, pero ¿qué hay alrededor de la ética más allá del ser y los modos? Está claro que una determinación de la acción parte de una previa imagen de la acción, que no habría acción simple sin un objeto sobre el cual se aplica la acción; Spinoza es muy importante para una disciplina que trate del análisis de la acción. Gracias a su Filosofía hoy sabemos que la imagen de una cosa está asociada a la acción, que hay afecciones de la esencia y afectividades aparte de lo que afecta.

Referencias bibliográficas:

Deleuze, G., En medio de Spinoza, Buenos Aires- Cactus, 2017, pp. 21- 227.

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