El arte de confrontarse con el microscopio

Por: Melchisedech Angulo Torres

Plantear una analogía conduce a una suerte de ley. El problema de interpretación es inseparable de la escritura. La naturaleza convencional no se define por el signo. El profeta es una posición extrema del no detenerse de relacionar signos. Hay tres caracteres que nos permiten definir el signo: equivocidad (su situación extrema es el teólogo), la asociatividad (en la actitud del predicador) y la variabilidad (del profeta en su posición extrema).1

Se trata de un problema de modo de vida. Los filósofos de la luz son filósofos de la gloria, es decir, todos los filósofos del siglo XVII son filósofos de la luz. Las filosofías cambian y duran porque no han sido superadas. Las ideas no se pueden tener, ojalá se pudiera hacer ello. El descubrimiento del siglo XVII es la independencia de la luz en relación a las formas. Lo que se consigue en aquella época al nivel de la pintura se consigue en el plano de la Filosofía. Llevar una especie de luz pura al nivel del pensamiento.

La Filosofía del siglo XVII define la luz por la verdad en su teoría de la luminosidad que rompe con la tradición clásica de Grecia.

El objeto conserva su forma aún en la sombra. Es un problema de la forma. Se trata de la sombra y la forma. La locura es puro racionalismo. Para los filósofos y en pintura. Ahora se pinta la luz, ya no se pintan las cosas. Más importante que las cosas es la luz. A ello se le llama pintura clásica. Se trata de pintar lo óptico en un espacio puro.

La luz se independiza de la forma. La forma nace de la luz. La metafísica y las ciencias encontraron una especie de equilibrada relación. Hoy la ciencia deviene tan complicada que el hombre no puede saber ni Filosofía ni ciencia. De las observaciones de las sombras se extrajo lo infinitamente pequeño. El problema fundamentalmente técnico del microscopio es un problema de luz.

Un cierto pensamiento del infinito domina todo el siglo XVII. Es lo contrario al pensamiento de la Grecia clásica, un pensamiento del infinito en el orden de lo infinitamente pequeño y en el orden de lo infinitamente grande. Dos sentidos o binarismos. Se trata del microscopio al nivel de la luz y del descubrimiento de lo infinitamente pequeño, así como lo mental del espacio en lo infinitamente grande, o sea la luz de la teología; ahí está lo que cocinan las Filosofías- ciencias en el siglo XVII.

No dejan de perderse los secretos, en los pintores, de la Filosofía y en cada época. A partir de nuestros secretos podemos re- descubrir los secretos en el siglo XVII. El secreto de ligar a lo infinitamente pequeño hoy se plantea sobre otras bases.2

Referencias bibliográficas

Deleuze, G., En medio de Spinoza, Cactus- Buenos Aires, 2017.

Descartes, R., Discurso del método, Alianza- Madrid, 2012.

Kant, I., Crítica de la razón pura, PORRÚA- México, 2008.

Spinoza, B., Ética demostrada según el orden geométrico, Trotta- Madrid, 2000.

1 Deleuze, G., En medio de Spinoza, Buenos Aires, 2017, pp. 261- 266.

2 Deleuze, G., En medio de Spinoza, Buenos Aires, 2017, pp. 253- 291.

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