Vivir la eternidad en el instante- presente

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

No se puede explicar lo que se dice y al mismo tiempo decir algo. Ojalá las cosas fueran tan fáciles. Decir algo es algo mejor que explicar algo. No está mal explicar lo que se dice, pero no se puede ir muy lejos. Es por ello que la historia de la Filosofía (política) tiene que padecer de extrema modestia.

Estamos condenados a las ideas no- adecuadas. Las partes nos pertenecen siempre bajo una relación. Lo bueno es lo que encontramos en el exterior que nos conviene bajos sus relaciones. Nuestra percepción tiene que ver con un efecto de choques entre partes exteriores que nos componen y partes exteriores que componen otros cuerpos. Una razón cualquiera que sea es una relación.

Se trata de resolver los problemas en la vida. Nadie puede negar que saber manejar es una conquista de la existencia. No es claro. Conquisto una máquina, conquistar una máquina es manejar, es correr… Todo ello es fantástico.

¿Qué es no saber manejar? No saber manejar implica estar a merced de los encuentros con el transporte público. A veces el sistema de transporte nos hace sufrir, a veces nos condiciona. Son efectos de relaciones, de choques y de composiciones. A veces reímos, a veces lloramos, según que el sistema de transporte nos haga puntuales o nos falle. Estamos dentro de la pasión en su relación con los afectos.

Salgo a la hora adecuada y me hundo en el momento justo; evito el sistema de transporte que se me avecina y, al contrario, me sirvo de él, etc. Es todo un arte de las relaciones de composición.

Es parecido al nivel del amor. El sistema de transporte y el amor son lo mismo. Presentamos el cuerpo y el alma bajo una relación que nos compone con la relación de otro. Nosotros sentimos que es una extraña alegría.

Las esencias no son las relaciones. La intuición va más allá de su relación y su composición. Son las esencias del conocimiento. Nuestra potencia es un grado de esencia. Los modos de vivir y las maneras de existencia son géneros de conocimiento. A la idea de relación se le llama noción común, siendo precisamente la noción común la relación de una idea característica.

Uno puede amar, sucede que uno ama. El amor es una especie de ausencia de oposición de un modo de vivir a otro, de un ser a otro. La naturaleza entera es la última potencia. Una cosa es definida por un nivel de potencia y por ello ella se da.

Nuestra esencia se puede oponer a otra al grado de destruirla. Se entiende en tanto que se vive. Cuando somos determinados desde afuera nuestra esencia pasa a la existencia. Nacemos cuando otras partes nos caracterizan. El momento y lugar de nuestro nacimiento es aquí y ahora, es decir, en el instante presente.

Referencias bibliográficas:

Spinoza, B., Ética, México- PORRÚA, 1999, pp. 115- 181.

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