El problema de la discontinuidad en la historia de las ideas

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

La continuidad en movimiento es entendida como un cambio continuo. Una discontinuidad es la única constante imaginable, es decir, que la continuidad posible es la de la metamorfosis. Lo que asegura la unidad del sujeto es que atraviesa la historia a históricamente. Las transfiguraciones se comprenden por sus figuras. Sólo la historia es como un proceso lineal que reincide en rupturas cualesquiera.

Hay que replantear la cuestión de las relaciones entre el sujeto y la verdad. La historia de los sistemas del pensamiento trata de la acción y los modos en que nos relacionamos con ella, en tanto que ella misma se cuestiona en torno a su singular función a histórica, sobre la manera en que ha sido representación en algún momento, determinando ciertas respuestas a verdaderos y falsos problemas.

El pensamiento es de verdad en tanto la verdad mantiene sus relaciones con el pensamiento. Lo más simple ha sido reducir a las no- existencias (en los meta- relatos). La teoría de las transformaciones es el análisis que describe precisamente la historia. Por ejemplo, la historia de la diferencia pasa directamente por historia de la locura. El estructuralismo pues, analiza los enfoques en la masa documental.

No es lo mismo hablar de la ciencia del hombre que de las ciencias humanas. Se trata de abordar acontecimientos considerados como discursos y no sólo sobre la teoría del lenguaje en general. Lo que reivindican los filósofos es el universo subjetivo de su creación. El coraje que hay en empezar de cero proviene de la genealogía que hay en la visión arqueológica, que no es otra cosa que abrir nuevos caminos.

Más que efecto causal, la acción es el elemento que inaugura la agencia causal. El sujeto siempre está condenado a transformarse en otra forma, de ahí se puede derivar la noción del ser que consiste en una crítica del “sí mismo”. Diferencia que busca, diferencia de un pensamiento, diferencia que presenta consecuencias, que implica, diferencia que considera condiciones de posibilidad, presente, instalada, a la inversa y efectiva.

La clasificación prevé la excepción, tanto en Teología como en jurisprudencia. Se debe a que la diferencia al remitirse a la multiplicidad, a la diversidad de la materia, la propia discontinuidad requiere de ella. Así podemos pasar del individuo a las poblaciones, de la clínica a las acciones; de la realidad que le es implicada a la mirada a la historia que explica lo nuevo en las singularidades que emergen.

La genealogía no es la contraria de la búsqueda del origen, sólo se opone a ella; el esfuerzo de la genealogía trata de escuchar a la historia. Lo que hay en el comienzo histórico es la diferencia de otras cosas. El “azar” y las “fuerzas” son el remedio para todo “mal” origen metafísico: sustituyendo la búsqueda del origen por el oficio historiador. La indagación histórica es fuerte entre más vuelva a los clásicos.

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