Equipos Militares Casa Razo, seis décadas dedicados a la venta de uniformes

Por: Leonardo Herrera

Don Pedro Razo Martínez inmigró por asuntos familiares en 1954 a la Ciudad de Puebla, iniciando en ese momento su negocio de Uniformes y Artículos Militares Caza Razo. El Papá de Don Pedro tenía un negocio similar y con el mismo nombre en el centro del Distrito Federal (actualmente Ciudad de México). Se dedicaba principalmente a la sastrería, y, específicamente, confeccionaba uniforme para militares; al mismo tiempo les vendía las insignias que estos uniformes requerían.

Doña Victoria Vázquez conocía muy bien el negocio, se dedicaba principalmente a atender a los clientes, siempre recibieron el apoyo de sus hijos, por lo que también conocían los procesos de elaboración de los uniformes y proveedores que les venden la materia prima. Sin embargo, en 1990 falleció Don Pedro, siendo actualmente la dueña Doña Victoria, el negocio se encuentra atendido por su hijo José Luis Razo y su familia, entre ellos su nieto Uriel Razo, es un negocio familiar por tercera generación.

El negocio fue fundado en avenida 4 Poniente número 515- C, donde permanece hasta la actualidad. Al inicio era un pequeño local, hasta que tuvieron la posibilidad de comprar y ampliar generosamente el negocio, en espacio y mercancías que es posible exhibir, es notable que los muebles son por un lado de la época en que se inició el negocio y otros de fabricación más recientes.

Dedicados a uniformes de bandas de guerra, de música y escoltas escolares, así como uniformes y accesorios para policías, paramédicos, bomberos y militares.

Las estanterías son ornamentadas con pequeñas figuras de militares muy detalladas, figuras de Cantinflas vestido de bombero, policía o militar. Miniaturas de cascos e instrumentos fabricados muy minuciosamente; todos estos objetos también a la venta.

Para Don Pedro es un negocio muy noble, le ha permitido estar en contacto con muchas personas, estudiantes y aquellos dedicados a la seguridad. Muchos de sus clientes lo han sido por décadas y generaciones y otros más llegan por recomendaciones de quienes han quedado satisfechos con la calidad de los productos y la buena atención que se recibe en el lugar. Para muchos este negocio es un pilar importante en preservación del nacionalismo en México, pues todo lo que se vende tiene relación, directa o indirectamente, con los honores al lábaro patrio

Banderas de todos tamaños, desde las más pequeñas, de pocos centímetros,  hasta las monumentales, no solo de México, sino de cualquier país, tienen en existencia de las naciones más conocidas, como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea, Francia y otros, pero por pedido se pueden solicitar hasta del país más desconocido y remoto.

Los uniformes y banderas pueden ser impresos o bordados, este trabajo lo realizan los diferentes proveedores con que cuenta el negocio. También realizan la confección a la medida de todo tipo de uniformes y ornamentos. Sus materias primas y los accesorios no se encuentran en la Ciudad de Puebla, por ello, hasta la fecha tienen que recurrir a proveedores de la Ciudad de México. Pues compran diferentes tipos de telas, broches, cierres y botones, algunos accesorios como las hombreras son manufacturados por ellos.

También venden camisolas, fajillas, fornituras, guantes y sus accesorios como sectores, insignias, grados, placas, fotobotones, chapetones, overoles, pantalones taticos, uniformes y calzado militar. Así como gorras, lámparas, y otros artículos relacionados.

Es el negocio tradicional al que recurren los estudiantes de secundaria y preparatoria para comprar lo indispensable para las bandas de guerra y de música, así como para las escoltas, desde botas, cinturones, gorras, boinas, quepis, golpes, carrilleras, talis, guantes, banderas, astas y portabanderas. Así mismo, venden instrumentos musicales como tambores, toms, parches, talis para tambor, cornetas, clarines, vaquetas, boquillas y lo necesario para repararlos.

Desde hace unos años las importaciones han traído algunos de estos productos de menor calidad y más baratos, ello ha mermado las ventas en algún momento, sin embargo, menciona orgulloso Don Pedro Razo, sus productos son de alta calidad y buscan satisfacer las necesidades de los clientes, por ello siguen regresando y su negocio se ha mantenido por sesenta y cuatro años.

Los uniformes tienen un significado, por un lado indican a que grupo pertenece una persona, el grado que tiene y las actividades que realiza. Incluso, el uniforme puede representar la ideología de quien lo porta. Como es de conocimiento general, los uniformes no han sido los mismos a través de la historia, los romanos, griegos, e incluso las civilizaciones prehispánicas contaban con uniformes que diferenciaban a los sacerdotes de los militares, a estos de los gobernantes y a todos ellos del resto de la población. Durante los siguientes siglos los uniformes fueron muy variados de acuerdo a la nacionalidad, es a inicios del siglo XIX que inicia el uso de uniformes con características más adecuadas a las actividades que se realizaban, por ejemplo, los uniformes militares. Es durante la década de los treintas, del siglo XX, que se inicia el uso de los uniformes que conocemos actualmente, con algunas modificaciones, son básicamente los mismos, es en este periodo cuando se introduce el uso del camuflaje en los uniformes tácticos.

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