Escucha correr el agua del arroyo de Liliana Santiago

Por: América Femat Viveros

La alteración de la realidad como milagro respira en el ritual fantástico de las atmósferas narradas; iniciar la reseña con este precepto es una invitación para acercarnos a la lectura de autores que inician un cimentado camino de experimentación y autenticidad. Tal es el caso de la obra “Escucha correr el agua del arroyo”. Esta obra me ha resultado vivificante, se trata de un libro de cuentos y relatos de la joven escritora Liliana Santiago. Me ha evocado un poco de lo real maravilloso de Alejo Carpentier y otro tanto del realismo Mágico de Elena Garro y Gabriel García Márquez; en un principio pensé en ubicar su obra en alguna etiqueta del género literario costumbrista, en fin, caí en la cuenta que ninguna clasificación nos serviría para catalogar la presente obra de Santiago, aunado a que iría en contra de la propuesta narrativa y socio cultural que la misma autora nos muestra en este libro. Por ello coincido, aquellas son costumbres inútiles de poner etiquetas e incluso formas sutiles de exclusión.
Cierto es que tiene algunas sugerencias y referencias, (como las antes mencionadas), a leguas se ve que Santiago lee bastante, y que muchas de aquellas lecturas le han servido de apoyo y guía para conformar su universo en este libro de cuentos que expresa muy bien el ambiente en su contexto crudo, fantástico y bárbaro en el que se sitúan sus personajes.
También, podemos constatar que su obra aporta una dinámica fresca a las letras actuales, con dosis cercanas y auténticas de narrar la realidad de los espacios aledaños o marginados.
El anécdota es una apuesta en su obra, su voz narra lo que ve y toca; destaca el estilo propio y limpio que relata los hechos tal cual suceden, alternando con su labor literaria de lo ficcional, fenómenos inusitados o en apariencia inusitados.
A menudo, en esta obra “Escucha correr el agua del arroyo”, muestra siempre una perspectiva femenina; ancianas, mujeres, niñas; quienes trastocan los temas de la provincia; la migración, los usos y costumbres de las periferias. Si bien es fácil identificar estos fenómenos para quienes crecimos en la provincia, lo que interesa no sería el fenómeno de lo que cuenta, sino el cómo se cuenta; en este caso el hallazgo más afortunado de Liliana.
Como mencioné con antelación, su estilo relata los hechos con una voz franca, comprometida hacía el relato y el anécdota, diversificando las diferentes perspectivas de sus personajes con el mismo peso de su identidades, en su mayoría mujeres, aunado a los inseparables simbolismos y sincretismos de nuestra actual cultura. Una sociedad trastocada por la supuesta modernidad. Y es aquí donde se cae toda esta ilusión de modernidad que ha sido asimilada como puede y como sea en la periferia; Liliana pone el dedo en la llaga a través de lo evidente y frente a los ojos de lo que no quieren ver. Finalmente, debo añadir que su obra ha ganado un lugar muy preciado en mis lecturas, provocando sonrisas, lágrimas, y trastocando una nostalgia que pensé que en mí no habitaba más.

Liliana Santiago es originaria de Querétaro, actualmente radica en San Miguel Calteplantla, Hidalgo. estudió en la Universidad Autónoma de Querétaro la licenciatura en Estudios Literarios donde despertó su interés por la escritura, la obra de Sergio Galindo, Otilia,Rauda. La presente obra ha sido influenciada por su observación sobre las mujeres que habitan el pueblo de Hidalgo y los espacios destinados a ellas.

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