La interioridad del lenguaje y la exterioridad del ser

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

La esencia del acontecimiento es el efecto de superficie. De la acción y pasiones de los cuerpos resulta el acontecimiento. Aunque es diferente por naturaleza de lo que se deriva. Sus atributos se encuentran solamente en la proposición que lo expresa, y de igual modo es diferente de su expresión. Estas diferencias son las designaciones y expresiones.

Varias dimensiones y una misma potencia del lenguaje. La organización del lenguaje presenta figuras metafísicas, trascendentales y abstractas, es decir, superficies, líneas y puntos. El movimiento encarna la acción en tanto que su conjugación encarna la reacción. Esta reacción interior al lenguaje, es un proceso que envuelve su temporalidad.

El presente marca su relación con un estado de las cosas en función de una temporalidad. Lo infinito marca una relación con el acontecimiento como sentido en función de lo que expresa el tiempo: interioridad que envuelve. Ya no una diferenciación espacial, sino división sucesiva y simultánea de una doble dirección entre futuro y pasado.

Lo que distingue al lenguaje es lo que lo hace posible. La brecha entre las palabras y las cosas hace posible las palabras. Lo que sucede en la superficie es el acontecimiento, ya expresado, es lo que hace posible la superficie, no hay expresión sin lo expresado. Nos encontramos ante la misión de esbozar nuevamente una historia que libera.

Se trata de ir directamente de los estados de cosas a los acontecimientos, de las combinaciones a las líneas sin referencia, de profundizar a la creación de superficies, lo cual no debería implicar en lo absoluto a otro origen. Los cuerpos obtienen independencia de una instancia más elevada: el nivel de expresividad, algo diferente a la inmaterialidad.

La diferencia entre profundidad y superficie goza de una suerte de prioridad, incluso respecto a la naturaleza y los hábitos, las convenciones, etc. La escena, actor y drama que es ya el niño de un año pasa directamente por aquello que llamamos mundo de los simulacros. Al que le suceden posiciones en tanto se esfuerza por reconstruir, identificar o conquistar una identidad.

Un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s