La Sociedad de la Apariencia. El Narcoshow Mediático

Por: América Alejandra Femat Viveros

El hombre es la medida de todas las cosas

Protágoras

Chacorta –Ese bato no es nada wey, sabe que lo andan siguiendo, cuelga antes de los tres minutos

Aurelio Casillas –Y nosotros quedándonos con las ganas de que se lo terminen de fregar, me va mandar seis toneladas más, nada más a cambio de que saquemos a su familia de Colombia, ¿Cómo ves Chacorta?

Chacorta  – ¿seis toneladas?

Aurelio Casillas  –Eso dijo el bato, lo han de tener bien en la mira para que ande pidiendo ese tipo de favorcitos, ¿no crees?

Chacorta  –¿Y vas a ayudar a su familia?

Aurelio Casillas  –Pos tú que crees, a ese bato ya se lo van a cargar, y cuando todo eso pase a mi nadie me podrá detener y entonces sí, los militares y los gringos se van a enterar de quien es Aurelio Casillas.

(El señor de los Cielos, Telemundo, 2013, cap. 1, tem. 1)

En la arena informativa los medios de comunicación tienen cierta capacidad para influir en la audiencia. Parten desde un contexto individual, local, nacional y global, construyendo historias basadas en la realidad con el propósito de llevar al auditorio a una máxima experiencia llena de sensaciones en un lapso breve de tiempo. No olvidemos que los medios son instituciones que obedecen a modelos de negocios y a leyes comerciales del mercado. Encontrarse en una dinámica competitiva para los medios es sinónimo de generar contenidos cada vez más impactantes, populares, saturados de temas vigentes que transitan en la agenda pública y que son un trampolín de rating. Es así que un tema polémico como el narcotráfico se ha convertido en un show mediático, ya lo mencionaba Mario Vargas Llosa en La civilización del espectáculo donde la banalización y la frivolidad de la sociedad llevan a una cultura de la inmediatez. Completando la visión anterior, Castell invita a entender las fronteras y los roles mediáticos “la comunicación es poder y contrapoder”. Los medios han adoptado esta fórmula como método sutil pero bien cargado de mensajes estereotipados que tienen como uno de los propósitos generar rating y obedecer a los intereses de otras células o actores inmersos en el crisol de ésta contienda. En éste momento es inevitable no pensar en el grado de distorsión del lente de la realidad, nos encontramos en una dopamina inmersa en nuestros sentidos, somos una sociedad permanentemente alterada incluso en contra del tiempo. Sociedad de la apariencia donde los sentidos permanecen excitados, saltando de uno a otro casi a la misma velocidad por la que transitamos cada día con nuestra rutina. Aunque la vida sea momentos, cada uno de éstos deben explotar en su máxima expresión para ser significativos; así los silencios y la quietud son pérdida de tiempo, la vida es guerra, vértigo y velocidad, como tal hay que asumirla, el ser humano es accesorio de quien lo posee, el alcohol y las drogas son el ambiente propicio para cerrar grandes negocios, la excitación es un estado permanente que pretende relaciones y experiencias al límite, (no importa el medio sino la intensidad), tener es la ecuación del poder y ser en toda su máxima.

¿Hasta qué punto es ético manipular la realidad para garantizar el éxito en el mercado? Los medios se escudan con bandera blanca como símbolo de entretenimiento, sin embargo el diálogo en sí es portador de un mensaje para la audiencia. ¿Qué nos habla ese trasfondo en los contenidos, en toda la parafernalia abiertamente discutida y la otra no tanto?

Foto: Flickr.com/Federico Ridolfi
Foto: Flickr.com/Federico Ridolfi

En ésta implosión de contenidos referentes a drogas, sexo, narcotráfico, trata de personas, etc., deambula la veta cargada de estereotipos que distorsionan el cristal con que se percibe la realidad. Los valores se trastocan a un punto de idealizar los ajenos a la propia cultura del individuo, llevando contenidos a todo el mundo con su grado de deformación y sensacionalismo que nos arrastra a una cultura más universal llamada consumismo. ¿De qué manera aluden los medios a la audiencia para arrastrarnos a las fauces del consumismo mediático? Es a través del estudio de nuestros más profundos deseos y carencias, una buena mirada a nuestros insights es mirar el ojo del huracán de cada individuo y grupo. Por ello el “ídolo” es espejo de nuestros anhelos, la fórmula que justifica en México la difusión de contenidos de alta violencia como en las series llamadas narcoshow. Aquí un fragmento de un corrido, sobre la vida de Teresa Mendoza, “La Reina del Sur”.

La Reina del Sur

(Letra, Los Tigres del Norte)

Voy a cantar un corrido

escuchen muy bien mis compas

para la reina del sur

traficante muy famosa

nacida allá en Sinaloa

la tía teresa Mendoza

Manolo Céspedes dijo

Teresa es muy arriesgada

le vende la droga a Francia

África y también a Italia

hasta los rusos le compran

es una tía muy pesada

-supo aprender el acento

que se usa por toda España

demostró su jerarquía

como la más noble dama (…)

(…)era la reina del sur

allá en su tierra natal

teresa la mexicana

del otro lado del mar

una mujer muy valiente

que no la van a olvidar.

Son los medios, ineludiblemente un instrumento de poder, que desde mi perspectiva y por ahora, resulta complicado medir su impacto puntual de forma individual y de grupo acerca del cómo la información y sus contenidos son asimilados en nuestra consciencia, debemos tomar en cuenta la gama y el proceso de selección de los mismos, sin embargo, no se sabe con precisión que tanto logramos filtrar exitosamente a pesar de que el rating, zapping, likes, comentarios y contenidos virales dan una cierta medida del impacto. No es finalidad el generar paranoia mediática a sabiendas de la infinitud de distractores de la realidad (espectáculos masivos de toda índole, los Reality Shows, lanzamientos de nuevas series, sus repeticiones, reencuentros y toda la información que viaja por nuestras redes sociales). Un sin número de artilugios correctamente trazados por los medios, que bien pueden tocarnos o no dependiendo en gran parte de los valores y la consciencia de nuestro entorno.

En éste acontecer mediático surgen muchas coyunturas sobre el reconocer quién o quiénes detentan el poder en los medios, así como la dinámica entre ellos. Conforme la sociedad despierte de su sin sentido es probable que comiencen a ser críticos y constructores dinámicos de la información, o por lo menos más selectivos. En ésta era de la información las formas viajan precipitadas y azarosas, los expertos podrán estar o no de acuerdo respecto al nombre que le corresponde a ésta nueva era mediática y digital, sin embargo, lo que se aborda en éste momento son los acumulados bombardeos de información que en exceso aturden, desvían y dejan una tibia comprensión de la misma; todavía resulta más preocupante cuando los medios detentores de gran responsabilidad como es la información-comunicación enfocan buena parte de sus objetivos a las fuerzas mercantiles y utilizan estrategias de comunicación basadas en la mercadotecnia y publicidad con la finalidad de trastocar las emociones y valores de la audiencia. Estamos viviendo la era de los contenidos de adrenalina, un show mediático del sin sentido de la realidad y las apariencias.

Referencias

Castells, Manuel, (1996). La Era de la Información. Economía Sociedad y Cultura. Vol. 1. Siglo XXI. México.

Vargas Llosa Mario, (2012). La Civilización del Espectáculo, Alfaguara, Madrid.

Telemundo (2013). El Señor de los Cielos, Temp.1,Cap.1  Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=sKquQFUvoc4&list=PL9pNdAr3-EzDjwgCsCezvIvgBnijn9IM8 el 03-08-2016.

Los Tigres del Norte (2010). La Reina del Sur. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Ng-eYklcmEM el 03-08-2016.

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