Crónica de una tarde lluviosa de verano

Por: Enrique Taboada

Llueve a cantaros, es una zona boscosa con gran altitud, todo se viste de verde, la semilla del maíz se despierta y comienza su ascenso al cielo, no podemos salir a jugar puesto que acabamos de comer, pero ponen el café, sacan las galletas con la cajeta, preparamos un golpe para salir a ver navegar barcos por la calle Juárez para verlos perderse en aquella bajada ¿a dónde terminan nuestros barcos de papel? Preguntó mientras una tía coloca el azúcar y las tazas con sus respectivos platos pequeños y las cucharas minúsculas, con suerte un barco logre llegar al mar, con suerte.

Herminia siempre está sentada en la cabecera, ella me contó el secreto para tomar café, y prepararlo bien, siempre tiene una buena palabra para cada momento o situación, hay una plática de adultos que no nos interesa, nosotros queremos llegar a las galletas ponerles cajeta y disfrutar se estas mientras llueve, entonces mi primo y yo volteamos, cada adulto comienza a contar una historia de algún fantasma o aparecido, pero no nos interesan las historias de ellos, si las de una persona, la de la abuela.

Todos callan pues sabemos que es el turno de Herminia, escuchamos el golpe de las gotas de lluvia, comienza a hablar, su voz se diluye con la lluvia, nosotros escuchamos, nos transportar años atrás, sabemos cómo es la bruja de la que nos cuenta, también sabemos como es su esposo, como es la casa donde vive, amamos la trama con la que cuenta la historia, nosotros nos comemos las galletas y el café, hace un poco de frío pero no importa, queremos escuchar la historia de la abuela, llega el momento cumbre donde el bien siempre acaba con el mal, el esposo se da cuenta de que la bruja es su esposa entonces, suspiramos, tenemos un poco de miedo, un rayo parte el cielo, hoy no navegaremos barcos de papel, pero esta la abuela a la cual exigimos otra nueva historia. Ellas saben de las historias que nos gustan, ellas nos llenan de tradición oral, hoy ha sido un día con lluvia, la abuela no está, aun así tengo la esperanza que algún día el barco de papel llegue al mar.

 


Foto de portada: Flickr.com/ Chema Concellón

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