Él: juego y poesía

Por: América Femat

Tal vez un juego

un peligroso juego

en el que va la vida

de por medio

Hugo Gutiérrez Vega

Un asomo a la propuesta poética, muestrario poético, “Sílabas detenidas” de Víctor M. Navarro, por  América Femat.

Los poetas que retoman con acierto las voces de aquellos que les hablan, la Diosa o el duende o a los mismos predecesores del verso, pueden contener ese aire oceánico que la poesía auténtica exhala; con notas de ritmos y acentos sonoros que encabalgan el ritmo subterráneo como un destino irreparable ¡Ay de aquel que se niegue a escucharlo!

He preparado en el cálido acento de la palabra una ventana donde ya no resarce la noche, donde nadie te responde, ni si quiera tú sabes donde andas, anuncia el poeta. La noche de la poesía, en los versos del poeta Víctor Manuel Navarro, caminan de madrugada y con las manos abiertas a las posibilidades de existir como el mismo lenguaje donde se perfila un tomo de versos bilingües, SYLLABLES ON HOLD, translated by Arthur Gatti and Roberto Mendoza Ayala.

Aquel chasquido del verbo, que oscilaba como sílaba de una lengua binaria, despertó en mis sentidos una reverencia a la memoria de Carlos Santibáñez Andonegui, un poco de aquí, un poco de “Irrupción”, lo cual se le agradece al poeta, y el de otras plumas que acompañan la miscelánea poética de nuestros tiempos.

Y en el Poetry Game de las posturas: La vida, los caminos y los desiertos son encuentros que van acompañando el danzar de las palabras.

El poeta en su juego lúdico, soslaya el lenguaje del tiempo y sus metáforas, dice del temblor del eco que cobija, todavía… 

Los párpados de miedo

Hay en este volumen de versos un cantó y un ritmo que se asemeja al juego de lo ritual, una adoración de la palabra que palpita en el centro de la rosa. La rosa que es metáfora de la cosa anuncia con acierto los corredores abiertos del ser. La solemnidad no cabe en estos versos, no es el poeta parsimonioso, pero sí aquel, que entre la nutria del lenguaje nada bajo el agua para ceñir la vida a sus anchas y liberar las islas que nos aprisionan o nos alejan. Abarcarlas, hacernos visibles en este juego de la invalidez y la soledad.

Bajo aquel estandarte estalla su poesía, luz de siempre contradicción y entrega a todas las consecuencias: remuevo los edificios de mi existencia, la mirada más allá de la mirada, los

de medio pelo y meseros del barrio, a borrachera infinita del poema…iso alquilado y sus cochambres, el cuarto amueblado de recartapacios y la libreta deshojada, de mi renuencia poco queda, aquel piso alquilado y sus cochambres, el cuarto amueblado de recuerdos, la niña de doce años látigo de besos, el cabaret de medio pelo y meseros del barrio, a borrachera infinita del poema, continúa en el lago de las ninfas donde pasan el tiempo devorando añoranza:

LAKE

Why didnt  you soak

Your life

In this lake

That for so long

Has yearned

For you?

LAGO

Porqué no fuiste

a mojar tu vida

en este algo

que tanto tiempo

te ha añorado.

La traducción a una lengua extranjera no limita el mensaje de su apuesta

—corazón jugado—

Así como él mismo lo predica; parafraseando a Navarro, dice, se moldean en un mundo ajeno a lo que piensa, se van creciendo con otras dotes y otros datos. Los poemas a pesar de los poemas. Son un ir y venir

Los poemas son satélites…

Leyendo a Víctor Navarro puede que no encontremos una, ni dos, ni tres posturas (las posturas son una canción de despedida) pero sí hallaremos el asomo del movimiento primigenio de su poesía, la maquina etérea que materializa la esencia del poema. Un satélite reflejando a otro satélite que todos somos.
Su poesía se sirve de metáforas bien ancladas al lenguaje y a la imaginación, virtuoso sismo de su linaje. Además atinaremos en una poesía del amor, porque como dice el poeta jalisciense Hugo Gutiérrez Vega, en su poema “Lección Primera”: no es posible (cuantitativamente) determinar el grado de la entrega.
Considero que en este compendio los poemas y el amor son analogías de pronto vibrando en diferentes frecuencias, pero vibrando en sí, y muy a la manera de Ray Bradbury, un cortejo a la sílabas que componen la palabra, un constructo que bien aspira a conquistar el poeta.
Entre sus filias y sus fobias, en este intrincado encuentro con el lenguaje y con el de su mundo interior, sabe conjurar los designios de un encierro involuntario, la médula de las emociones cifradas y avivadas por una metáfora de alquimista, entre el juego y las creencias que debaten para lograr la precisión del lenguaje.
Por ello, será indispensable: rezar poesía para disipar el miedo. Una bella postura para parar el tiempo pandémico y mofarse de los brotes de maldad; una dosis de buena poesía para recordar a los maestros como Poe, Baudelaire o Rimbaud. En el oráculo de su palabra los versos cobran un sentido donde se dice:

Verdad de acantilado

Mañana poesía en la fuga de las realidades eso anhela el poeta… Dice “De palabras me bebo el acantilado: “I drink a Cliff of words” El poeta de Tacubaya no niega su origen, el legado ataviado con sus ropajes de palabras y verbos que son puertas clandestinas a su barrio. Celebración y canto es lo que encontrarás en este muestrario poético, porque para llegar a la ciudad de la poesía se necesita silencio “Sílabas detenidas” de Víctor Navarro.

El libro del autor de “Sílabas detenidas” pueden encontrarlo en espacios digitales como: Amazon, Ebay, Readings.com y en la librería El Sótano. Libro editado por Dark Light Publishing, New York-México.  

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